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EL FUTURO DEL URANIO DEL PERÚ

Por: Juan Carlos Llorente, doctor ingeniero de Minas y Energía de España.

Resumen

Con este artículo se intenta poner en evidencia la importancia futura a nivel internacional que pudieran terminar teniendo los depósitos de uranio en Perú y las implicaciones potenciales que supondrían para la economía peruana.

Como es de suponer la valoración del mineral de uranio, su extracción, manipulación y la evaluación de sus reservas, viene dada por el desarrollo creciente de la energía nuclear a nivel mundial, en su conjunto, para la producción de la electricidad, como uno de los sistemas de generación de energía limpia en el contexto de una economía libre de carbón y de hidrocarburos, por eso que el artículo no solo contiene el tema relativo al uranio, sino empieza poniendo en evidencia la importancia del sector nuclear en su grupo, para posteriormente entrar en el propiamente del uranio.

Introducción

Para ver el alcance del mercado mundial del uranio, solo hay que exponer algunas cifras del sector nuclear de generación de energía eléctrica, compuesto por los reactores en funcionamiento, los que están en construcción, los que están en proyecto y los previstos a medio plazo. En la actualidad y a nivel mundial, hay instalados y funcionando, 442 reactores nucleares, los cuales representan unos 393,000 MWe instalados y que suponen el 10.5% del total mundial de la electricidad generada, si bien es cierto, que la distribución regional de dichos reactores no es uniforme, ya que su mayoría están instalados, principalmente, en USA (95), Canadá (19), Unión Europea (126), Rusia (36), exrepúblicas soviéticas (16), China (47), India (22), Corea del Sur (24) y Japón (33), si bien ya están en servicio, desde hace muy poco tiempo, hay dos reactores, que han entrado en funcionamiento en los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y están previstos varios más en Arabia Saudita y Jordania. 

En la Tabla 1, se especifican por regiones, los que están en operación, en construcción, en diseño y planificados, también incluye el consumo anual de uranio, actualizado al 2020 que ha sido de 68,240 toneladas.

Aun siendo el número actual de reactores nucleares en operación muy importante, no es nada comparable con la cantidad que se espera poner en marcha en el periodo 2021 al 2040 y, sobre todo, en el caso de la India, China y el sudeste asiático e incluso en países como Arabia Saudita, Jordania y Egipto, de los que sobresalen los dos primeros, ya que ambos consideran que la energía nuclear es una fuente renovable, tal y como son la hidráulica, la solar y la eólica, las cuales también se están desarrollando al mismo ritmo y la razón es obvia, lo que buscan todos ellos, es la diversificación de las fuentes de suministro de energía y la independencia energética, cosa que coincide con la expansión del desarrollo industrial de la zona asiática y del extremo Oriente.

En este contexto, hay tres países, cuyo plan de construcción de reactores es muy sorprendente, y hablamos de Arabia Saudita, país que pretende construir 16 y lo mismo ocurre con los Emiratos Árabes Unidos con 4, de los cuales 2 ya están en servicio y algo similar con Jordania que pretende construir 2 reactores.

Pero toda esta situación actual y futura, no proviene solo de industrialización acelerada de los países que hace 30 años no tenían ningún peso en el mercado mundial, realmente procede de muchos años antes, cuando desde los propios Estados Unidos de Norteamérica, que fueron los impulsores, a partir de los años 50, de la doctrina de “Átomos para la Paz”, decidieron pasar en los 70, por motivos estratégicos, al campo contrario, es decir, a la casi satanización y desincentivación de la energía nuclear, en su propio territorio y el resto del mundo.

Esto trajo consigo, que las reglas de juego del mercado cambiasen totalmente, surgiendo con una fuerza inusitada, unida a una ola de contestación a nivel mundial, contra la energía nuclear, en su conjunto, pasándose a promocionar el petróleo y el gas natural, bajo la premisa de que había un peligro muy real, de que se produjesen accidentes nucleares, cosa que solo ha ocurrido en serio en el caso de Chernóbil, accidente provocado por haber hecho maniobras prohibidas y conocidas por todos los ingenieros nucleares, y el caso de Fukushima, por una catástrofe de proporciones desmedidas y ajenas al diseño de la central como tal, pero esa propaganda maligna no se sustenta cuando se consideran las razones reales de los dos accidentes, 

El otro accidente, que fue muy limitado, el de Three Miles Island, también se debió a un tema fortuito y no al diseño, pero como puede verse, ahora las cosas van por otros derroteros, y ni la India, ni China , ni el resto, están interesados en el tema, solo queda la contestación en la Unión Europea y en EE.UU.

El mercado del uranio en el mundo

El mercado del uranio a nivel mundial ha venido teniendo a lo largo de los años un crecimiento que se podría considerar como no muy normal y la razón es obvia, empezó siendo para uso militar, para posteriormente convertirse en civil y militar, razón por la cual, las estadísticas sobre su extracción, fueron algo considerado como de interés estratégico y solo fue a partir de finales de los años 60, cuando empezaron a reportarse las primeras estadísticas algo fiables sobre el uranio y el plutonio consumido y los yacimientos existentes y sus reservas de mineral.

Al principio las cifras ponían a Canadá en la cabeza de la producción de minerales de uranio, pero esto hay que matizarlo, porque ni los EE.UU., ni la entonces Unión Soviética (URSS), hoy Rusia y sus exrepúblicas, estaban inclinados en dar a conocer los datos reales del toda de su producción, de hecho se supone que fue Kazakstán, la republica que entonces era la principal fuente de suministro de la URSS y hoy lo es de varios otros países, pero antes que nada vamos a empezar por poner las cifras acumuladas que se manejan en la actualidad para el periodo 1945-2020.

La evolución del mercado mundial del uranio la podemos considerar dividida en cinco grandes fases, y como ya se ha dicho antes, la primera etapa de esta producción para fines no militares, fue prácticamente despreciable durante el periodo 1945 -1960, y hubo que esperar a la segunda fase comprendida por el periodo entre 1965 -1985, para que se empezasen a formalizar los contratos de suministro continuado con las empresas mineras para abastecer los reactores de las compañías de producción de energía eléctrica que fueron creciendo en número y potencia hasta mediados de 1985, momento en el que el sector nuclear sufrió una enorme recesión de la demanda, ya que disminuyó la construcción de centrales por diferentes motivos, tales como, costos rampantes de los precios del uranio y de su construcción, principalmente motivados por crecientes exigencias de las condiciones extremadamente exigentes de las especificaciones, la contestación orquestada por partidos y organizaciones ecologistas y de izquierda, así como, cambios de gobierno, fusión de empresas, tanto eléctricas como contratistas y un largo etcétera, situación que se ha ido manteniendo, principalmente en EE.UU. y la Unión Europea, así como las debidas a la desmembración de la URSS en 1991 y la desorganización de los países de Europa del este tras esa desmembración. 

La tercera etapa, comprendida entre 1985 y 2000, fue la peor de todas hasta ese momento, y las razones fueron que entraron en el mercado de suministro, el reciclado del U305, altamente enriquecido, procedente del armamento nuclear de la extinta URSS y de los EE.UU., derivado de los acuerdos SALT, así como del reciclado procedente de los reactores existentes y el de las colas de las plantas de reciclado, a lo que se unía la utilización parcial de plutonio en los reactores existentes.

Toda esta situación trajo consigo que los precios bajaran y que se cerraran muchas minas por haberse convertido en irrentables. Es el peor de los escenarios que tuvo el sector nuclear desde sus inicios, pero todo esto empezó a cambiar con el milenio.        

En la cuarta fase, que es el periodo 2000 a 2020, se produjeron una serie de circunstancias complejas entre el 2000 y 2008, que dieron paso a una nueva situación, que impulsa y coincide con el inicio del desarrollo acelerado de la India y los países de Oriente, con la excepción de Japón y Corea del Sur que ya lo estaban a principio de esas fechas, mientras que a finales de los años 80, la República Popular de China, no contaba para nada, cosa que no ocurre en la actualidad, dado que en este momento es quien lidera con más fuerza el mercado nuclear, y en el horizonte del quinto periodo 2021 al 2040, es donde se espera un desarrollo espectacular en todo lo que implica que el mercado mundial del uranio tendera a aumentar muy significativamente, y por tanto, la minería se verá afectada positivamente por este incremento de la demanda y ahí entrará el futuro de la minería del uranio en Perú, del cual hablaremos más adelante.

Antes de proseguir con la exposición, se hace necesario ver de qué leyes de mineral estamos hablando y de cuáles serían las reservas minerales explotables de manera rentable en la actualidad y en el futuro. Como todos sabemos, el uranio es un elemento que está muy repartido por todo el mundo y en asociación con diversos otros minerales, si bien, no todos los yacimientos son actualmente rentables, pero eso también depende del grado de demanda que exista en cada momento, y las previsiones apuntan a que será bastante alta. Empezaremos por definir, en la Tabla 3, las diferentes concentraciones del uranio.

Las cifras anteriores y las que aparecen en la Tabla 1, demuestran el elevado interés que está mostrando la República Popular China por hacerse, a nivel mundial, con el mayor número de los yacimientos de alta calidad que les sea posible conseguir, por eso está tratando de comprar allí donde pueda y ese es el caso que se está produciendo entre otros muchos, en Groenlandia, donde según ha revelado el periódico local Sermitsiaq AG, su interés por hacerse y explotar unos yacimientos de uranio en Kvanefjeld Kuannersuit, al sur de la isla y en Ilimaussaq, situado al norte, operación efectuada mediante la empresa australiana Greenland Minerals Limited, de la cual su mayor accionista es la compañía china Shenghe Resources Holding Co Ltd. 

Esta operación cuenta con el apoyo de la empresa multinacional francesa Orano (sucesora del grupo de proyectos nucleares Areva). Lo que según dice el periódico, esto ha producido en Groenlandia, el inicio de una contestación en contra de la minería del uranio sin precedentes en el país, lo que demuestra la importancia de este tipo de acciones, que llegan a tener repercusiones políticas, ya que en el caso de Groenlandia ha ocasionado el adelanto electoral al próximo 6 de abril, lo cual demuestra hasta que punto, el tema del uranio es importante en la actualidad y mucho más lo será en el futuro, dado que cuando se mezcla la política y los negocios, el resultado suele ser muy malo para el sector del que se trate.

Por lo que respecta a los precios del uranio a lo largo del tiempo, la experiencia ha demostrado que su evolución ha sido muy volátil. En un principio el precio no era lo importante, ya que lo fundamental era tener el mineral para uso militar. Posteriormente, a medida que se iban poniendo en operación los reactores de uso civil, el precio fue creciendo bastante rápido, lo cual trajo consigo, que se hayan hecho evaluaciones de las reservas basadas en precios que iban desde los 40 a los 260 $/kg U, para cualquier analista, es, como si este mercado se hubiese vuelto loco. 

En las Tablas 4 y 5, se presentan dos estimaciones diferentes, una de 2006 y otra de 2017, y en ellas podrá verse las enormes diferencias que aparecen a simple vista, dado que proceden de las mismas organizaciones.

Como puede ver en las Tablas 4 y 5, hay una diferencia sustancial en las estimaciones y eso que solo hay 11 años de diferencia entre ellas, lo cual demuestra que, aunque existe un mercado cada vez más definido, no está totalmente estabilizado, aunque sí que es creciente. Al día de hoy, el precio real del uranio varía entre los 23 y los 30 $/libra, lo que representa una variación entre 50.6 y 66 $/Kg de U, precio que aún está bastante por debajo de los que aparecen en las estimaciones de las reservas, pero que sin duda irán en aumento, a medida que el número de reactores aumente y esto tire al alza de la demanda, de ahí que la República Popular China tenga esa necesidad de hacerse con el mayor número de minas que le sea posible, ya que es el país que tiene el mayor programa de construcción de centrales nucleares en los próximos 20 años.

El potencial del uranio del Perú

El tema del interés por la energía nuclear en Perú, no viene de hoy, se remonta a mediados de los años 1950, cuando se funda la Junta de Control de Energía Atómica y se impulsa fuertemente durante el gobierno del general Juan Velasco Alvarado que envía fuera del país a un importante número de universitarios a conocer y formarse en el campo de la energía nuclear, proceso que culmina con la creación en 1975 del Instituto Peruano de Energía Nuclear, el cual opera un reactor de investigación de potencia coro desde 1978 y un Centro Nuclear desde 1988, habiéndose proyectado una central nuclear de 600 megavatios en 1980, que nunca se llevó a cabo.

A lo largo de los años se han ido haciendo análisis, prospecciones y proyecciones sobre el potencial minero del uranio en Perú, especialmente a cargo del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), que en marzo de 2010 y con motivo de su 31 aniversario, presentó un documento denominado “Potencial de uranio en el Perú”, en el cual se exponen con todo detalle los resultados de todos los estudios realizados por el programa de metalogenia del Ingemmet. 

Hay que exponer que desde el inicio de los estudios sobre el potencial del mineral de uranio en Perú han sido varios los esfuerzos, datando el primero del periodo 1953 al 1960, que fue un trabajo conjunto entre Perú y EE.UU.; el segundo de 1976 a 1981 y 1982 a1986, fue efectuado conjuntamente con varios países sobre el yacimiento de Macusani, y el tercero de 1980 a 1983, denominado PREU, tuvo una vertiente continental y formulación de nuevos proyectos. En el cuarto, conocido como “Programa multinacional andino” de 1996 al 2001, fueron trabajos conjuntos en el sur del Perú, norte de Chile y oeste de Bolivia. 

En el documento “Potencial de uranio en el Perú”, se afirma que el potencial uranífero se centra en Piura, Puno y Cusco, sin que el resto de las regiones carezcan de interés, pero son las tres las que ofrecen un mayor interés en lo económico. En lo que respecta a las cantidades de mineral presuntas e inferidas, los datos tienen más bien un carácter de reservas potenciales que habrá que comprobar cuando se empiece la confirmación y explotación de los yacimientos, pero en una primera fase serían las que se apuntan en el estudio aludido y en el informe final del proyecto GE 25 titulado “Metalogenia del uranio en las regiones de Cusco y Puno” y en los proyectos de exploración y explotación existentes en Puno, que parecen ser muy prometedores.

Conclusiones finales

En lo referente a las conclusiones finales sobre el futuro de la energía nuclear y el mercado del uranio, tanto a nivel mundial como peruano, es que, en el primero de los casos, su expansión es imparable, principalmente debido al creciente desarrollo de la India, la República Popular China y los países de extremo oriente, quienes a su vez, son los demandadores del uranio, y en el caso de Perú, si bien en la actualidad sus expectativas son solo potenciales, tienen un futuro muy prometedor, porque cuando estén totalmente operativas, será el momento en el que la demanda del mineral de uranio estará en todo su apogeo, es decir, en el entorno del 2030, lo que situaría al país en una situación inmejorable en la minería uranífera. 

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