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DESARROLLO DE UN ÍNDICE DE RIESGO SOCIOECONÓMICO ESTRATÉGICO PARA AYUDAR A EVALUAR LA FACTIBILIDAD DE PROYECTOS Y OPERACIONES M

Por: Antonio Nieto, PhD. profesor y presidente de la JCI, Recursos y Reservas Minerales, Universidad de Wits, Johannesburgo y Juan Francisco Medina, MSc. Ingeniería de Minas, Desarrollo de Negocios, Compañía de Minas Buenaventura.


Resumen

La inestabilidad que provocan los conflictos sociales pone de manifiesto graves problemas de gobernabilidad y acarrea consecuencias económicas y sociales que pueden afectar el desarrollo de cualquier país. El riesgo de perturbaciones sociales podría reducirse al mínimo si, como política de gestión, las empresas adoptaran medidas preventivas para evitar o reducir las probabilidades de confrontación social. 

Los conflictos sociales en la industria minera han causado pérdidas millonarias por retrasos en la producción, rediseño de proyectos, daños materiales y cierre de operaciones. Además, antes de desarrollar cualquier proyecto minero, las empresas están obligadas a obtener la aprobación de las comunidades locales, también llamada licencia social para operar (LSO). 

Con el fin de obtener la LSO, las compañías suelen utilizar la responsabilidad social empresarial (RSE) como estrategia para hacer frente al riesgo social existente y potencial. Sin embargo, la RSE se ve limitada por su incapacidad para cuantificar el riesgo, por lo que es necesario un índice de riesgo socioeconómico que tenga en cuenta factores cuantificables que permitan gestionar y mitigar eficazmente los conflictos sociales. 

A partir del análisis de este estudio, se identificó como principales causas de conflicto social en las operaciones mineras la competencia por el uso del agua, el suelo y la mano de obra. Esta competencia puede subdividirse en el consumo de recursos estratégicos y el nivel de interacción entre las operaciones mineras y las comunidades locales. Los resultados del valor del índice se han comparado con casos sociales reales de ocho operaciones mineras auríferas diferentes de todas partes del mundo.

Este estudio pretende presentar una nueva alternativa para medir el riesgo socioeconómico con el fin de evitar que se produzcan problemas de factibilidad y financieros en futuras inversiones mineras.

Introducción

Las condiciones económicas y de mercado de la industria minera y de minerales en las dos últimas décadas han provocado la proliferación de conflictos sociales en los distritos mineros [1]. Los conflictos sociales en una industria como la minería, que opera en zonas rurales donde la interacción con las comunidades se produce constantemente, tienen el potencial de afectar las ganancias y aumentar los costos operativos de una mina. 

Mediante una encuesta realizada a 19 empresas auríferas júnior se llegó a la conclusión que dos tercios de la capitalización bursátil podían atribuirse a las políticas sociales eficaces de la organización, mientras que solo un tercio era el resultado del valor del oro en el subsuelo [2].  

Otra consecuencia económica que tienen los conflictos sociales en los proyectos mineros es la pérdida de producción debido a demoras. Un informe presentado por Franks et al. (2014) señala que una organización minera de clase mundial con un proyecto de capital de US$ 3,000 a US$ 6,000 millones sufrió un gasto aproximado de US$ 20 millones por semana en términos de VAN debido a retrasos en la producción relacionados con conflictos sociales. Por ejemplo, una mina de América Latina sufrió un retraso de 9 meses que costó US$ 100 millones en paros. En otro caso, un conflicto comunitario provocó el cierre de las líneas de suministro eléctrico, costándole a la compañía minera US$ 750,000 al día [3].

Los conflictos sociales también tienen un efecto a nivel macroeconómico. En un estudio, el Instituto Peruano de Economía (IPE) estimó que desde 2011 se perdieron US$ 21.5 mil millones en inversiones como resultado de conflictos sociales o políticos. De acuerdo con el IPE, estos conflictos impactaron negativamente en los ingresos recibidos del gobierno en impuestos corporativos y en el crecimiento del PBI nacional [4]

Es evidente que el descontento social puede causar pérdidas importantes para una operación minera. Por lo tanto, y teniendo en cuenta que los conflictos sociales no son algo nuevo para la minería, se han aplicado diversos enfoques para reducir los conflictos con las comunidades locales. El primero, la licencia social para operar (LSO), fue propuesto en 1997 por Jim Cooney, entonces director de Asuntos Públicos Internacionales de Placer Dome. Surgió como resultado del conflicto social que sufrió la industria minera durante los años noventa. Los conflictos se originaron principalmente por incidentes ambientales que mermaron la reputación de las compañías [5]

La LSO prevé que las comunidades locales afectadas por un proyecto minero participen en la toma de decisiones. Según Thomson y Boutilier et al., existen tres criterios principales que una empresa debe cumplir para alcanzar el máximo nivel de licencia social: legitimidad, credibilidad y confianza. La legitimidad es el resultado de la comunicación con las comunidades, que permite informarles sobre el estado y los antecedentes de proyectos anteriores desarrollados por la compañía [5]

Además, para establecer la legitimidad, se necesita que todos los miembros de la comunidad participen en la planificación y la toma de decisiones. La credibilidad es el atributo de la confianza y, por lo tanto, depende de la transparencia y la coherencia en la toma de decisiones [5]. La confianza es el criterio final y es el grado en que las comunidades locales apoyan las acciones de las empresas. Por lo tanto, la licencia social para operar se considera una herramienta que permite reducir el riesgo corporativo de los proyectos mineros [6].

Otro enfoque utilizado para la gestión de conflictos sociales que se aplica ampliamente en la minería es la calificación de responsabilidad social empresarial (RSE), que nació en los años sesenta, cuando el mundo empezó a preguntarse cuál era el papel que las compañías debían desempeñar en la sociedad y los diferentes niveles de responsabilidad que debían asumir. Según Davis et al. (1960), la responsabilidad social implica la protección y la mejora de los intereses de la sociedad para lograr una armonía entre las acciones de las empresas y los sistemas sociales [7]

La RSE es un instrumento de planificación bien orientado para la gestión de intereses de las partes interesadas en materia de responsabilidad social empresarial y la ejecución de planes de “inversión social” [8]. También toma en cuenta las preocupaciones sociales, ambientales y de salud de las partes interesadas, al tiempo que hace que la actividad empresarial sea esencial.

A pesar de la existencia de metodologías como la LSO y la RSE, los conflictos sociales siguen siendo un problema importante en las operaciones mineras. Así pues, puede deducirse que las estrategias de LSO y RSE no han sido soluciones eficaces para los conflictos con las comunidades locales; carecen de un factor determinante para una gestión de riesgos más eficaz: cómo medir el riesgo social [9]

Objetivo y enfoque

La complejidad del riesgo social y su impacto en las operaciones mineras a nivel mundial dependen principalmente del tipo de mina y de la ubicación geográfica de la misma. Como se ha mencionado anteriormente, la industria minera tiende a interactuar con las comunidades locales tanto en el ámbito urbano como en el rural, por lo que el costo asociado a este tipo de riesgo aumenta considerablemente.

Para contrarrestar este problema, las empresas mineras requieren un nuevo enfoque para medir el riesgo social en sus decisiones técnicas y económicas. El perfil social de cada comunidad, incluidas sus actividades económicas, la tasa de desempleo y el tamaño de la población se convierten en variables prioritarias para diseñar planes económicamente viables que atenúen el riesgo social. Esta planificación estratégica tiene como objetivo garantizar las inversiones mineras, el desarrollo de la mina y la posterior generación de beneficios. Ya que esto sigue siendo un desafío para las compañías, el objetivo de este trabajo es presentar un nuevo enfoque para medir el aspecto social.

Existen dos formas diferentes de medir el riesgo: enfoques cualitativos y cuantitativos [9]. Mientras que un abordaje cualitativo produce datos en prosa o texto formal, el enfoque cuantitativo muestra los datos en forma numérica [10]. En este documento se presenta un nuevo modelo para medir el riesgo social en las operaciones mineras combinando los enfoques cualitativo y cuantitativo.

El abordaje cuantitativo se basa en cuatro recursos distintos que se han identificado como estratégicos para el desarrollo de proyectos mineros: agua, suelo, energía y mano de obra. Sin embargo, según los informes del Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM), la competencia por todos los recursos mencionados, salvo la energía, ha sido la principal causa de conflicto social entre las compañías y las comunidades. 

Los problemas sociales relacionados con los recursos hídricos en la industria minera suelen estar asociados al consumo y la contaminación del agua. A pesar de que esta industria requiere grandes cantidades de este recurso, el impacto negativo relacionado con los accidentes ambientales por contaminación del agua ha sido mucho más relevante para causar disturbios sociales [11]

Por lo general, los accidentes hídricos en la minería se producen como resultado de derrames o filtraciones de sustancias contaminadas en masas de agua superficiales y subterráneas. La contaminación del agua también puede ocurrir debido a un derrame de desechos procedentes de la planta de procesamiento que contiene grandes cantidades de cianuro y otros reactivos tóxicos [12]. En consecuencia, las comunidades locales perciben el uso del agua por parte de las empresas como una amenaza potencial, ya que las minas afectan a la cantidad, calidad y disponibilidad de este recurso [13]. La salud y el impacto económico en actividades como la agricultura son las principales preocupaciones de las comunidades con respecto al uso del agua en operaciones mineras.

El uso y la adquisición de tierras es otro aspecto fundamental en la minería que entraña un riesgo social. El principal problema de los países en desarrollo es el aspecto jurídico relacionado con la distribución y la propiedad de tierras. Por tanto, el problema surge cuando las empresas mineras descubren una nueva área potencial y empiezan a preguntar quién es el propietario del terreno para proceder al proceso de arrendamiento o compra. Tienen que afrontar enfrentamientos entre diferentes grupos de personas que afirman ser propietarios del mismo territorio. La cuestión puede empeorar aún más si, después de llegar a un acuerdo sobre el uso del suelo, un tercero afirma tener derechos sobre las propiedades ya negociadas [14]

Aunque la explotación minera suele producirse en tierras inhabitables y aisladas, a veces los yacimientos se encuentran debajo de pueblos o incluso ciudades. Esto obliga a reubicar a las personas, lo cual es un proceso complejo que afecta gravemente a la identidad económica y social de las comunidades, y puede causar disturbios sociales.  

Las oportunidades de empleo que ofrece una mina son una de las principales expectativas económicas de las comunidades locales. Por lo tanto, para evitar conflictos y reducir los costos, las compañías generalmente tratan de contratar tanta mano de obra local como sea posible. El hecho de que una empresa no proporcione puestos de trabajo a los locales se considera un factor de riesgo social [13]

Por otro lado, si la demanda de mano de obra es demasiado alta, podría existir una competencia por los trabajadores entre las industrias locales y la minería. Mediante el estudio del conflicto social relacionado con la competencia por los tres recursos estratégicos asociados al conflicto, se pueden encontrar dos grandes oponentes para las compañías mineras: las comunidades y las empresas locales. Por lo tanto, el riesgo social asociado a una mina es el resultado de la competencia por los recursos estratégicos entre una mina y las dos contrapartes locales. 

La competencia por los recursos estratégicos se cuantifica mediante cinco parámetros que miden el consumo de agua, suelo y mano de obra. Además, se incluyen dos que determinan el nivel de interacción entre las minas y las comunidades locales. Los parámetros se integran en un índice o expresión matemática que proporciona un valor final para el riesgo social. El valor depende del nivel de consumo y de la probabilidad de conflicto social asociada a cada recurso estratégico. La Figura 1 muestra la estructura del índice de riesgo social.

La competencia se cuantificó por la necesidad de acceso a estos tres recursos por parte del 1) proyecto minero, 2) la población de la comunidad y 3) las empresas locales. El nivel de interacción entre la mina y las comunidades locales se cuantificó por la 4) distancia geográfica entre ellas, y 5) la etapa de desarrollo de la operación minera. A estas cinco variables se les asignó un valor entre 1 y 10, y un peso (%) que representa la influencia de cada parámetro en el riesgo social. 

Luego, mediante el uso de un modelo matemático se obtuvieron valores finales como resultado (puntuación) que ayudaron a revelar una medición estimada del riesgo social por recurso estratégico. Finalmente, la puntuación obtenida para cada recurso se ajustó en función de los resultados de una encuesta desarrollada previamente que reveló el grado de importancia de cada recurso en comparación con los demás. El valor final es entonces considerado el índice de riesgo social. Así pues, este nuevo enfoque presentado para medir el riesgo social en las operaciones mineras se basa en una combinación de las metodologías de investigación cualitativa y cuantitativa.

El índice se validó mediante ocho estudios de caso de proyectos mineros ubicados en Argentina, Brasil, Bulgaria, Colombia y Kirguistán. Estos estudios se seleccionaron en función de dos parámetros: el perfil comunidad-mina y si experimentaron o no un conflicto social que impidió el desarrollo de la unidad minera. 

Los resultados sugieren que, a partir de la información de la competencia por los recursos estratégicos y la interacción entre los actores, el índice tiene la capacidad de identificar los niveles de riesgo asociados al conflicto social. En el caso particular de la minería aurífera, los cuatro proyectos que experimentaron conflictos sociales graves fueron evaluados con un índice de riesgo social superior a 5, mientras que los proyectos con valores inferiores no experimentaron conflictos sociales importantes.

Riesgo social en las operaciones mineras

La minería es probablemente una de las industrias más desafiantes debido a la complejidad técnica de sus proyectos y a la inversión de capital que exigen. En primer lugar, la puesta en marcha de una mina es un proceso largo que puede tomar entre 5 y 15 años, y hasta US$ 500 millones de inversión, para empezar [15]. Requiere permisos de los gobiernos locales y nacionales para utilizar recursos naturales como el agua y el suelo, y la aprobación de las comunidades locales ubicadas cerca de las minas para operar. 

Además, los yacimientos minerales están situados en regiones que pueden o no tener una estabilidad política y social que garantice un desarrollo próspero y normal de la operación minera. En tercer lugar, la minería es un negocio basado en commodities. Por lo tanto, los beneficios creados en las minas dependen de los precios internacionales que fluctúan como consecuencia de la oferta y la demanda, así como de las condiciones económicas y políticas de los mercados internacionales.

Otro factor de riesgo que ha aumentado considerablemente en las dos últimas décadas en la minería es el riesgo social [16], que desde el punto de vista empresarial, se produce cuando las compañías no consiguen la autorización para operar por parte de las comunidades ubicadas cerca de las minas. La respuesta negativa y el rechazo a los proyectos mineros pueden crear un conflicto social que escale a manifestaciones y daños a la propiedad. 

Además, el conflicto social puede hacer que una mina pierda productividad y oportunidades, y repercuta negativamente en la reputación de la empresa [16]. En este capítulo se explican el concepto y los componentes del riesgo social asociado a una operación minera.

Riesgo social y riesgo estratégico 

El riesgo se define por lo general como la combinación de probabilidad y consecuencia de un evento (o resultado). Esto conduce a la siguiente expresión matemática simple y ampliamente utilizada para referirse al riesgo:

Riesgo=probabilidad*consecuencia

A nivel corporativo, los riesgos suelen clasificarse en dos categorías: estratégicos y operacionales. Los riesgos estratégicos afectan a la operación a largo plazo. Miden el entorno empresarial actual con el fin de preparar planes de acción para satisfacer las necesidades a corto y largo plazo [17]. Por ejemplo, se considera que la escasez de agua es un riesgo estratégico al que se enfrentan las empresas mineras en la actualidad. Los problemas de acceso al agua de una mina o planta de procesamiento de minerales afectan a su capacidad de producción. 

Por otra parte, los riesgos operacionales suelen ser evitables y se producen como resultado de sistemas, personas y acontecimientos externos inadecuados o deficientes. Los peligros para la salud y la seguridad son ejemplos de riesgos operacionales en minería. Como resultado del impacto directo en la producción y en la rentabilidad de las compañías, el riesgo social debe abordarse como un riesgo estratégico. Sin embargo, las empresas mineras consideran que el riesgo social es un riesgo operacional, o menor, que puede mitigarse mediante estrategias de responsabilidad social empresarial (RSE). Aunque la RSE es un instrumento válido de gestión de riesgos, no proporciona a las empresas los elementos necesarios para incluir el riesgo social dentro de los planes estratégicos mineros. 

Factibilidad minera y riesgo social

Los estudios de factibilidad son informes mineros complejos y extensos que estudian la posibilidad de convertir el yacimiento mineral en una mina productora, y se basan en el potencial económico (reservas minerales) y las condiciones científicas y técnicas, como la infraestructura necesaria para construir la mina [18]. El diseño de estos informes se basa en normas y códigos internacionales que se utilizan como guía para evaluar la factibilidad de las minas. El más utilizado es probablemente el Instrumento Nacional NI-43101, elaborado por la Administración de Valores de Canadá (CSA). 

La información sobre los informes NI-43101 suele estar disponible al público para consultas, ya que son documentos utilizados para solicitar financiación. El riesgo social no está incluido como tema principal en el NI 43-101; en su lugar, los informes presentan una breve descripción de las condiciones socioeconómicas de la zona minera. Del mismo modo, la versión australiana del NI 43-101, el código JORC, no incorpora el riesgo social como parte de la evaluación de factibilidad de las propiedades mineras. 

Otra consideración importante relacionada con los estudios de factibilidad y el riesgo social es que la dimensión o el tamaño de los proyectos, la cantidad de toneladas de mineral producidas por día, se define solo en función del aspecto económico y técnico. Esto significa que no se consideran los posibles riesgos sociales asociados con el plan minero propuesto. Por lo tanto, los empresarios mineros no suelen incluir el riesgo social al planificar y dimensionar los proyectos. 

Al no considerar el riesgo social como un riesgo estratégico para la planificación y el diseño de proyectos, las compañías deben hacer frente a conflictos sociales durante las primeras etapas de prefactibilidad/factibilidad y construcción, lo que ha dado lugar a la suspensión y el abandono de proyectos en muchos casos [19]. En consecuencia, los estudios de factibilidad resultarían beneficiosos si se tuviera en cuenta el riesgo social al evaluar los proyectos para comprender y predecir mejor la construcción, el desarrollo y la explotación de una mina. 

Ernst & Young - Informe sobre minería

Ernst & Young es considerado un líder en servicios de aseguramiento, impuestos y asesoría. La empresa presta servicios de consultoría para la industria minera y metalúrgica, incluyendo evaluaciones financieras, información sobre normas tributarias, asesoramiento sobre mercados de capitales, apoyo contable, estrategias de sostenibilidad, valoración y modelos de negocio, etc. 

Además, Ernst & Young elabora informes sobre riesgos empresariales en la industria minera y metalúrgica. El último reporte es el octavo informe anual de la consultora en el que se analizan y clasifican los principales riesgos empresariales estratégicos para las empresas del sector. El informe es el resultado de conversaciones sostenidas con las principales empresas mineras y del análisis del entorno operativo de las compañías del sector. 

Aunque el reporte de Ernst & Young presenta una lista general y amplia de los riesgos empresariales, ayuda a identificar los factores asociados al ciclo de producción minera. La Tabla 1 muestra la clasificación de la consultora para los riesgos empresariales en minería y metalurgia 2015-2016. Los factores que aparecen en negrita están asociados a consideraciones técnicas de la actividad minera.

Los informes presentados más arriba se utilizan como guía para identificar los principales factores estratégicos de riesgo que experimentan las empresas mineras, como se ve en la Tabla 2.

Minería y riesgo social

Los conflictos sociales en minería pueden explicarse como el resultado de los cambios que genera en los sistemas sociales, económicos y ambientales de las comunidades situadas cerca de los proyectos. Estos cambios y el riesgo social asociado evolucionan a lo largo de las diferentes etapas necesarias para el desarrollo de una mina. Por lo general, la minería comprende una secuencia de cinco etapas principales. Estas son: prospección, exploración, desarrollo, explotación y cierre/recuperación como se ve en la Figura 2.

Conflicto social y recursos estratégicos

El riesgo social y los conflictos en el sector minero son el resultado de la interacción entre las minas y las comunidades en diferentes niveles y etapas, como se ha expuesto en la sección anterior. Planificar la prevención de los conflictos sociales no es una tarea fácil, ya que las interacciones entre la comunidad y las minas son complejas y multidimensionales en los planos social, económico y cultural. En este trabajo se presenta un enfoque general para estudiar los conflictos sociales que puede aplicarse a diferentes perfiles de comunidad-mina.  

El enfoque presentado explica que los conflictos sociales son el resultado de la competencia con las comunidades, creada por los proyectos mineros, por tres recursos estratégicos, los cuales se muestran en la Tabla 2: el agua, el suelo y la mano de obra. 

Estos recursos estratégicos son componentes esenciales para el desarrollo tanto de las comunidades como de las minas. Desde un punto de vista minero, estratégico significa fundamental para la producción de minerales, y como se vio en las cinco etapas de la minería, el agua, el suelo y la mano de obra son recursos clave para este propósito.

El suelo es el recurso en el que se produce la mineralización, y el agua es un componente importante para la extracción y el procesamiento de los minerales. La mano de obra también es estratégica, ya que son los trabajadores los que sacan el mineral. Desde el punto de vista de la comunidad, la tierra es estratégica ya que proporciona a las comunidades alimentos y refugio. El agua ya que es un componente esencial para la vida y la producción de alimentos. Y finalmente, la mano de obra es necesaria para el desarrollo económico de una región o comunidad.  

Riesgo social del uso del agua

El agua es un recurso esencial para la vida, y el acceso a ella se considera un derecho humano [21]. Se utiliza en todas las etapas para la producción de minerales, y hoy en día, debido a su escasez, es considerada un costo importante para la minería [22]. El consumo de agua de una mina depende del contenido de metal y del tipo de mineral extraído. Normalmente se utiliza en las siguientes actividades: 

ν Transporte de mineral y residuos en lodos y suspensión.

ν Separación de minerales mediante un proceso químico (lixiviación en pila).

ν Separación física del material, como la centrífuga. 

ν Sistemas de refrigeración en torno a la generación de energía.

ν Control de polvo tanto en el procesamiento de minerales como en los alrededores de transportadores y carreteras.

ν Deshidratación de minas.

ν Consumo doméstico en campamentos y otras instalaciones.

Aunque existen otros sectores que consumen más agua que la minería, se suele asociar la industria a impactos negativos y a la contaminación del agua [11]. Esto obedece a un legado de accidentes ambientales en relación con el agua. Los accidentes hídricos en la minería ocurren debido a derrames o a la filtración de sustancias contaminadas en masas de agua superficiales y subterráneas. 

La contaminación del agua ocurre debido a la naturaleza del mineral. Algunos son más reactivos que otros, y pueden disolverse y contaminar el recurso hídrico. Además, para el procesamiento de minerales, la minería utiliza reactivos químicos como el cianuro y el ácido sulfúrico, por lo que la contaminación puede producirse por el derrame de los desechos del procesamiento de minerales [12]

El uso del agua en la minería es percibido negativamente por las comunidades, ya que creen que las minas repercuten en la cantidad, calidad y disponibilidad del agua [13]. Los problemas de salud y los impactos económicos de la contaminación/disponibilidad del agua en actividades productivas como la agricultura, son las principales preocupaciones de las comunidades. 

Riesgo social del uso del suelo

El suelo es donde se produce la mineralización, y las empresas lo necesitan para llevar a cabo las aberturas en superficie, las actividades de exploración, las plantas de procesamiento de minerales, los campamentos y las oficinas, las instalaciones técnicas, la manipulación de materiales (transportadores y carreteras), la infraestructura para el suministro de electricidad y agua, los depósitos de relaves y la expansión de las operaciones, etc. 

El uso y la adquisición de tierras es otro aspecto fundamental que entraña un riesgo social. Los principales problemas al respecto son los aspectos jurídicos relacionados con la distribución y la propiedad del suelo. En los países en desarrollo, las tierras rurales se redistribuyeron entre los campesinos mediante las reformas agrarias que tuvieron lugar durante las décadas de 1960 y 1970 con el fin de promover la agricultura. Sin embargo, la falta de conocimientos especializados de los nuevos propietarios provocó una crisis en la producción local de alimentos (Perú y Zambia). 

Otro efecto de estas reformas es la confusión originada sobre la propiedad de la tierra. En países como el Perú, por ejemplo, vastas zonas están abandonadas debido a la migración de personas a las zonas urbanas. El problema surge cuando las empresas mineras descubren una nueva área potencial y empiezan a preguntar quién es el propietario de la tierra con el fin de proceder con el arrendamiento o la compra (Papua Nueva Guinea). La cuestión puede empeorar aún más si, después de llegar a un acuerdo sobre el uso del suelo, un tercero afirma tener derechos sobre las propiedades ya negociadas [14]

Aunque la explotación minera suele producirse en tierras inhabitables y aisladas, a veces los yacimientos se encuentran debajo de pueblos o incluso ciudades. Esto hace necesaria la reubicación de personas, un proceso complejo que afecta gravemente a la identidad económica y social de las comunidades. 

La recuperación y el cierre de las minas es otra cuestión asociada a la gestión de suelos en minería. Son frecuentes las preocupaciones en torno a la alteración del suelo después de las actividades mineras y su futuro uso para la agricultura y ganadería. Además, la gente suele culpar a las operaciones por la baja capacidad de producción de sus cultivos, afirmando que la minería afecta a los suelos de las propiedades circundantes.

Riesgo social relacionado a la mano de obra

Las comunidades siempre tienen grandes expectativas económicas sobre los beneficios que podrían recibir de las minas. La creación de puestos de trabajo es una de las principales expectativas. Por ello, las compañías mineras generalmente tratan de emplear la mayor cantidad de mano de obra local posible. El hecho de que una empresa no ofrezca puestos de trabajo a los locales se considera un factor de riesgo social [13]

Por otro lado, si la demanda de mano de obra es demasiado alta, podría existir una competencia por los trabajadores entre las industrias locales y la minería. Además, las fluctuaciones que se producen en el sector minero debido a las condiciones del mercado repercuten en la disponibilidad y la calidad de la mano de obra. Durante los superciclos, cuando los precios de los productos básicos son altos, la escasez de mano de obra es un factor de riesgo. Por el contrario, los precios bajos obligan a los mineros a aplicar una serie de medidas para disminuir costos, generalmente asociados a la reducción de la mano de obra. Estos cambios producen tensiones entre las empresas y las comunidades locales.

Recursos estratégicos y conflicto social

En esta sección se presenta un informe sobre los conflictos sociales en la minería relacionados con los recursos estratégicos. El objetivo de esta comparación es evaluar cómo la competencia por los recursos estratégicos puede explicar el conflicto social.

El informe fue preparado por el ICMM, una organización privada integrada por 22 empresas mineras y 34 asociaciones mineras nacionales y regionales, creada con el propósito de abordar los problemas de desarrollo sostenible que experimenta la industria minera. 

El reporte se basa en información procedente de 11 fuentes de acceso público y se elaboró con el propósito de determinar el número de conflictos entre empresas y comunidades que se produjeron entre 2002 y 2013. En la investigación se constató "un aumento progresivo del número de incidentes notificados entre 2002 y 2012". Esto ocurrió durante un periodo de importantes inversiones en el sector minero y metalúrgico [23]

Como se observa en la Figura 3, la investigación identificó 15 causas de conflictos motivadas principalmente por preocupaciones ambientales, económicas y de salud y seguridad pública. El informe del ICMM define los conflictos ambientales como la percepción de un impacto negativo en el aire, la contaminación del agua, el ruido, y la capacidad del gobierno para supervisar y regular. 

Los conflictos económicos se definen como la percepción de una distribución no equitativa de los beneficios entre los grupos socioeconómicos, y un impacto insuficiente en el empleo y en los gastos de las empresas a nivel local. Las cuestiones de salud y seguridad están asociadas a los problemas de este tipo que experimentan las comunidades. Los conflictos se encontraron en 30 países distintos. En la Figura 3 se muestra el mapa de conflictos presentado en la investigación del ICMM. 

La Tabla 3 muestra la correlación entre los conflictos sociales y los tres principales recursos estratégicos de riesgo: agua, suelo y mano de obra, indicando claramente que el conflicto social está significativamente influenciado por la competencia por el agua, el suelo y la mano de obra. A continuación, se describen los 15 conflictos sociales que figuran en la tabla y su relación con los recursos estratégicos.

Índice de riesgo social y recursos estratégicos

Un índice se define como un conjunto de variables o un método para medir un concepto utilizando más de un elemento de datos. Es el resultado de una acumulación de puntuaciones de elementos individuales que definen el concepto. Por lo tanto, un índice es un valor único que recoge la información de las variables y las puntuaciones que describen el concepto. Por lo general, se expresa de la siguiente manera:

Indice= a1 X1+a2 X2+a3 X3+......+an Xn

ai es el peso de las variables de Xi que describe el índice. El concepto que este estudio quiere abordar y medir es el riesgo social que experimentan las empresas mineras. Según lo discutido en el capítulo anterior, en el presente trabajo se define el riesgo social como el resultado de la competencia entre minas y comunidades por tres recursos estratégicos: el agua, el suelo y la mano de obra. La competencia por cada recurso estratégico provoca un conflicto social. Por ejemplo, el consumo de agua destinada a la minería se asocia a problemas de salud para las comunidades. Por lo tanto, hay un riesgo relacionado a cada recurso estratégico. Aplicando la descripción anterior, el índice de riesgo social para la minería puede definirse como:

Indice de riesgo social= a1*riesgo social del agua+a2*riesgo social del suelo+a3*riesgo social de la mano de obra

El riesgo social asociado al agua, suelo y mano de obra son, de hecho, índices independientes, ya que son valores únicos que dependen de un conjunto de parámetros y cada parámetro tiene un peso o incidencia diferente en la puntuación final por riesgo. 

Parámetros para la medición de la competencia 

Los parámetros utilizados para describir el riesgo social del agua, el suelo y la mano de obra son mediciones de dos condiciones que suelen asociarse a los conflictos: el nivel de competencia por los recursos estratégicos y el nivel de interacción entre las minas y las comunidades. 

Estos son parámetros que miden el consumo de recursos estratégicos. Durante las interacciones entre las minas y las comunidades, existen tres grandes competidores por los recursos estratégicos: las comunidades locales, las empresas locales y la mina. Este estudio supone que los siguientes parámetros proporcionan un estimado del agua, el suelo y la mano de obra que consumen los tres competidores.

Tamaño de la población (consumo de agua y suelo). Este parámetro representa el tamaño de la población que será directamente afectada por la mina. El índice de consumo de agua de una comunidad está directamente asociado con el número de personas, ya que todos necesitan agua para vivir y realizar sus actividades diarias. De igual manera, el uso de suelos por parte de las comunidades guarda relación con el tamaño de la población. Por lo tanto, la competencia por el suelo y el agua tienen relación con la población de las comunidades cercanas a las minas. 

% de habitantes que dependen económicamente del agua/suelo. Hoy en día, la minería tiene lugar en regiones rurales remotas donde la competencia con otras actividades económicas por los recursos naturales como el suelo y el agua podría crear conflictos sociales. Por lo tanto, las personas que dependen económicamente de actividades como la agricultura, por ejemplo, son consideradas como competidores por los recursos estratégicos. 

Los conflictos sociales con este grupo se producen cuando sienten que están siendo tratados injustamente, compensados inadecuadamente, y la relación costo-beneficio producida por la mina es desequilibrada para sus negocios [24]. Otra consecuencia de la apertura de una mina es la migración de la mano de obra de los negocios locales a las operaciones mineras. La gente prefiere trabajar en las minas, ya que pueden tener acceso a mejores salarios y beneficios [25]. Es por ello que este parámetro se incluye en el riesgo social del agua, el suelo y la mano de obra, ya que existe una competencia directa entre las empresas locales y las minas por los recursos estratégicos. Esta variable se suele medir en porcentaje de la población total (por ejemplo, el porcentaje de población cuya actividad económica es la agricultura).

Cantidad de pobladores locales que pueden trabajar en la mina: a pesar que la minería tiene la capacidad de crear puestos de trabajo a nivel local, las altas tasas de desempleo disminuyen el acceso a puestos de trabajo para las comunidades. El desempleo podría crear tensiones entre la población, ya que todos quieren tener acceso a los beneficios económicos que aporta la mina. 

La cantidad de puestos de trabajo nuevos destinados a la población local generados por la mina se estima en un 60% del total de la mano de obra requerida. Este factor representa el número habitual de trabajadores no calificados y semicalificados que precisa una mina. Por lo tanto, la cantidad de pobladores locales que pueden laborar en la mina se calcula como la proporción del desempleo y los trabajadores no calificados o semicalificados que se necesitan en una operación. Este parámetro se utiliza en el cálculo del riesgo social asociado a la mano de obra.

Agua destinada a la minería: según el informe del ICMM el agua es la causa principal de conflictos sociales en la minería. Además, el Asesor de Cumplimiento / Ombudsman (CAO) del Grupo del Banco Mundial, una agencia que responde a los reclamos de las comunidades afectadas por proyectos, encuentra que el 68% de las protestas relacionadas con la minería incluyen temas relacionados con el agua [11]

Este parámetro solo tiene en cuenta las extracciones de agua para minería y procesamiento de minerales, y no contabiliza las descargas de agua producidas como resultado del proceso minero. Además, se suele medir como el número de toneladas de mineral procesadas al día por metro cúbico de agua consumida. Así, el consumo de una mina da una idea sobre las dimensiones de la operación minera.

Suelo destinado a la minería. El suelo es otro recurso estratégico que implica un riesgo social. La minería utiliza el suelo a lo largo de las cinco etapas e implica una estrecha interacción con las comunidades locales. En este estudio, se define el suelo utilizado para la minería como la extensión de terreno utilizada para actividades de exploración y explotación minera.

El riesgo social depende también del nivel de interacción entre la mina y las comunidades. Como se mencionó anteriormente, el riesgo social depende de la etapa minera de la operación. Además, se asume como factor de riesgo la distancia entre estos dos actores.

Etapa minera. Como se planteó los conflictos sociales están asociados a la actual etapa operativa de la mina. La factibilidad y la prefactibilidad son las fases más riesgosas, seguidas de la exploración y la prospección. Por el contrario, en este estudio se considera que el riesgo social asociado a las minas antiguas es menor que el de las nuevas, ya que estas ya han obtenido la aprobación de las comunidades locales para operar.  

Distancia entre las comunidades y la mina. En este proyecto, la distancia entre las comunidades y las minas se considera un factor que influye en la incidencia de conflictos sociales entre los actores. Por lo tanto, a mayor distancia, menor será el riesgo que se corre en comparación con las distancias cortas. Este supuesto se hizo en base a los estudios de caso analizados en la siguiente sección.  

Riesgo social asociado al uso del agua

El cálculo del riesgo social asociado al agua se basa en la siguiente expresión:  

Riesgo social del agua=w1*agua utilizada en mineria+w2*etapa minera+ w3*personas que dependen económicamente del agua +w4*distancia+ w5*población

Los pesos de cada parámetro se estimaron en función de cuán bien pueden explicar la ocurrencia de un conflicto social. Por lo tanto, el uso del agua en las actividades mineras tiene el mayor peso (0.4), ya que es el principal factor de conflicto social (es percibido por las comunidades como algo que genera un impacto negativo en la salud y el medio ambiente). 

La etapa minera es otro factor importante de conflicto, como se explica en el capítulo 2. El conflicto social suele producirse durante la etapa de factibilidad/prefactibilidad, ya que estas fases implican la obtención de permisos y la consulta social. Esto significa que la etapa minera puede considerarse una medida para la interacción entre las minas y las comunidades. Por ejemplo, si una mina ha estado en producción sin interrupción durante más de cinco años, puede implicar que la comunicación entre la mina y la comunidad se encuentra en condiciones óptimas. Por lo tanto, la etapa minera proporciona información valiosa sobre la ocurrencia de conflictos sociales, otorgándole un peso de 0.3. 

Además, el agua y la etapa minera son los dos parámetros más significativos, ya que existen indicios en la literatura que son las principales razones de los conflictos sociales [19]. El número de personas cuya actividad económica depende del agua fue ponderado con 0.15. Este peso es inferior al de la etapa minera, ya que representa el riesgo de un grupo específico de la comunidad, mientras que el riesgo social del agua y de la etapa minera involucra a toda la población. Sin embargo, este parámetro explica el conflicto social que puede surgir por la competencia por los recursos estratégicos con las industrias locales, que en algunos casos es más del 60% de la población total. 

El peso de la distancia entre las comunidades y las minas es de 0.1. Este parámetro proporciona información sobre el nivel de interacción entre las comunidades y las minas que, en cierta medida, puede explicar los conflictos. Por lo tanto, es más probable que se produzcan conflictos sociales cuando la interacción es alta, o cuando hay poca distancia entre los actores. Sin embargo, este parámetro precisa de más información para poder definir un conflicto social. 

Finalmente, se asignó un peso de 0.05 al tamaño de la población. Aunque se trata de un parámetro importante, la información proporcionada por el tamaño de la población necesita de otros factores relevantes, como el agua utilizada por la mina, para explicar la ocurrencia de un conflicto social.

Por lo tanto, la ecuación final utilizada para calcular el riesgo social asociado al agua es

Riesgo social del agua=

(0.4)*agua utilizada para mineria+(0.3)*etapa minera+ (0.15)*personas que dependen económicamente del agua +(0.1)*distancia+ (0.05)*población

Riesgo social asociado al uso del suelo

El cálculo del riesgo social asociado al suelo se basa en la siguiente ecuación:  

Riesgo social del suelo =l1*suelo utilizado para minería+l2*etapa minera+ l3*personas que dependen económicamente del suelo +l4*distancia+ l5*población

Los pesos de cada parámetro se estimaron utilizando la misma lógica empleada para el agua. De hecho, los valores asignados a la etapa minera y a la distancia son los mismos tanto para el suelo como para el agua. El uso del suelo en la minería es una cuestión de gran relevancia (0.3), ya que implica cambios socioeconómicos derivados de la reubicación y la migración de personas. El tamaño de la población (0.1) y la población que depende económicamente del suelo (0.2) son factores más representativos del riesgo social del suelo que del riesgo social del agua. Esto se explica por el hecho que el suelo es un recurso que pertenece a personas o comunidades. Por lo tanto, están más involucrados en las cuestiones o conflictos relacionados con el suelo. 

Por lo tanto, la ecuación final utilizada para calcular el riesgo social asociado al suelo es

Riesgo social asociado al uso del suelo=

(0.3)*suelo utilizado para mineria+(0.3)*etapa minera+ (0.2)*personas que dependen económicamente del suelo +(0.1)*distancia+ (0.1)*población

Riesgo social asociado a la mano de obra 

El cálculo del riesgo social asociado a la mano de obra se basa en la siguiente expresión  

Riesgo social de la mano de obra=y1*desempleo / personas calificadas y semicalificadas requeridas+y2*etapa minera+ y3*% de población que depende económicamente del R.S.+y4*distancia+ y5*población

El parámetro de desempleo / personal no calificado/semicalificado requerido por la mina tiene el mayor peso, ya que representa el número de personas locales que pueden ser empleadas. Esto es crítico, ya que el empleo es una de las demandas más comunes de las comunidades locales. 

La etapa minera también es una causa importante de conflictos, ya que la disponibilidad de empleo depende de este parámetro. La migración de la mano de obra a las minas puede causar desacuerdos con las industrias locales, ya que las nuevas condiciones económicas creadas por las minas están asociadas a la inflación de precios de la mano de obra, los bienes y los servicios [19]. El peso de este parámetro es de 0.15. La distancia y el tamaño de la población son parámetros de menor peso. Aunque son importantes dado que, en cierta medida, representan expectativas de empleo (grandes comunidades implican una gran demanda), no proporcionan suficiente información para definir un conflicto social. 

Por lo tanto, la ecuación final utilizada para calcular el riesgo social asociado a la mano de obra es

Riesgo social de mano de obra=0.5*Desempleo / personas calificadas y semicalificadas requeridas+0.2*etapa minera+ 0.15*% de población que depende económicamente del R.S.+0.1*distancia+ 0.05*Población

Clasificación de los parámetros de riesgo

Para calcular el valor del riesgo social asociado al agua, el suelo y la mano de obra, la puntuación de cada parámetro se clasifica del 1 al 10. Por lo tanto, el valor final para el riesgo social de cada recurso estratégico también está entre 1 y 10. Las clasificaciones permiten comparar los parámetros entre distintas minas. Por ejemplo, si la mina x consume más de 50,000 m3/día, y la mina y consume solo 5,000 m3/día, la clasificación de la mina x será más alta que la de la mina y. 

Además, el sistema de clasificación utilizado asigna posiciones superiores a los altos niveles de riesgo social. Por lo tanto, si la clasificación de un parámetro es 10, significa que está altamente asociado con el riesgo. Por otro lado, si el rango es 1, significa que apenas hay riesgo social involucrado con el parámetro. 

Con el fin de disponer de una variedad de valores para representar y clasificar diversos perfiles de minas y comunidades, se seleccionaron ocho estudios de caso basados en el tamaño de mina y la distancia entre las minas y las comunidades. La información proporcionada (por parámetro) está organizada en intervalos. Luego se asigna una clasificación (entre 1 y 10) a cada uno. Los intervalos se calcularon utilizando la media de los valores (por parámetro) y se asignó una clasificación intermedia de 5. Se calculó el intervalo del conjunto de datos y se distribuyeron las clasificaciones de manera adecuada. 

Este sistema de clasificación puede utilizarse para todo tipo de minas y commodities. Sin embargo, el agua es el único parámetro que cambia, ya que la cantidad de agua que requiere una mina depende del tamaño y del material extraído [26]. Como ya se ha mencionado, los estudios de caso corresponden a minas auríferas, por lo que las clasificaciones previstas para el consumo de agua son las correspondientes a este tipo de minería. Las Tablas 7 y 8 muestran el sistema de clasificación basado en los ocho estudios de caso.

A partir de la Tabla 7, se desprende que el consumo de agua de las poblaciones de más de 100,000 habitantes es superior a 45,000 m3/día, y que las distancias entre las minas y las comunidades inferiores a 3 km representan altos niveles de riesgo social. De igual manera, la factibilidad es la etapa más riesgosa en la minería. 

La Tabla 8 muestra que si una mina utiliza más de 100,000 Ha, emplea al 5% o menos de la población local desempleada, y si la población que depende económicamente del agua es mayor de 45,000, se debe asociar un alto riesgo social a estos parámetros. Esta metodología de clasificación puede mejorarse si se incluye información de más minas. 

Cálculo del índice de riesgo social 

Con los pesos y clasificaciones de cada parámetro, se puede calcular el riesgo social asociado al agua, suelo y mano de obra. Por lo tanto, los únicos parámetros que no han sido calculados son los pesos a1,a2 y a3 para la estimación del índice de riesgo social. Estos representan la fuerza e influencia de cada uno de los tres componentes. 

Para calcular los pesos, se desarrolló una encuesta para medir la importancia de cada recurso estratégico. La encuesta se envió en formato digital a 50 profesionales mineros de Perú, Colombia y los Estados Unidos de Norteamérica. Se recogieron un total de 38 respuestas positivas. Los resultados muestran que en el 45% de las respuestas el agua fue considerado el recurso más importante; para el 35% era el suelo y para el 20% de profesionales mineros, la mano de obra. Por lo tanto, para calcular la puntuación final de una mina, se calcula el promedio ponderado del riesgo asociado a todos los recursos estratégicos. El resultado es un valor entre 1 y 10 que representa el índice de riesgo social asociado a la mina. La fórmula final para el índice de riesgo social es:

Indice de riesgo social= 0.45*riesgo social del agua+0.35*riesgo social del suelo+0.20*riesgo social de la mano de obra

Casos aplicados, cálculo del índice de riesgo social en la minería aurífera

Se seleccionaron ocho minas auríferas para estimar el índice de riesgo social. Las ocho minas seleccionadas están ubicadas en Argentina, Brasil, Bulgaria, Colombia y Kirguistán. El oro fue el commodity elegido para este análisis, ya que la extracción aurífera se asocia comúnmente con conflictos sociales debido al alto precio del producto en el mercado y al posible impacto ambiental que tienen los métodos de procesamiento utilizados para extraerlo, que se basan en productos químicos como el cianuro y el ácido sulfúrico, factores que normalmente pueden ejercer presión al interactuar con las comunidades locales. 

Los ocho estudios de caso se seleccionaron en función de tres parámetros: el tamaño de la mina, la interacción comunidad-mina y el conflicto social experimentado. La mitad de las minas han experimentado conflictos sociales, y actualmente están siendo evaluadas o rediseñadas. Las otras 4 están operando o en construcción. Los resultados se trazan en un diagrama de matriz, en el que cada componente del riesgo social se evalúa entre 1 y 10. La puntuación final del índice de riesgo social se representa en un diagrama de matriz, como se muestra en la Figura 4.

Caso 1. Proyecto Krumovgrad - Bulgaria 

Se trata de un proyecto aurífero a cielo abierto situado en el sur de Bulgaria, a 320 km de la capital, Sofía, y operado por Balkan Mineral and Mining (BBM), una filial de la empresa canadiense Dundee Precious Metals Inc. (DPM). Las exploraciones en la región comenzaron en los años noventa a cargo de GeoEngineering, de Assenovgrad, y Geology & Geophysics, de Sofía, una empresa local. A través de un extenso programa de perforación y zanjas, la compañía identificó la presencia de anomalías geoquímicas auríferas en el suelo a principios y mediados de los 90 [27]. En 2000, BBM obtuvo una licencia de exploración para 113 Km2, y se desarrollaron más trabajos de exploración para definir las zonas mineralizadas. 

En 2002 se publicaron las primeras estimaciones de recursos minerales del yacimiento, a las que siguió una actualización en 2004 en la que se midieron recursos por más de 230,000 onzas de oro. Según un informe NI 43-101, el proyecto de Krumovgrad tiene reservas probadas de 500,000 onzas. Para extraer el oro, se ha propuesto una mina a cielo abierto con capacidad para procesar 85,700 onzas de oro y 38,700 de plata por año mediante un sistema de chancado, molienda y flotación. 

La mina a cielo abierto propuesta se encuentra a 3 km del municipio de Krumovgrad, que comprende la ciudad del mismo nombre y 79 pueblos pequeños. El cultivo de tabaco a pequeña escala, el pastoreo de ganado y la producción de verduras son actividades tradicionales en la región [28]

Aspectos técnicos. Durante el programa de exploración (2000-2005), se muestrearon más de 70,000 metros utilizando perforación diamantina convencional y muestreo por canales. El total de reservas probadas y probables se estima en 781,000 Oz de Au y 450,000 Oz de Ag, con una ley media de 3.36 g Au/ton [27]

En base a los resultados de la exploración y la factibilidad técnica, DPM propuso extraer el mineral y los residuos mediante métodos convencionales a cielo abierto. Los minerales serán procesados 24 horas al día, 7 días a la semana mediante un sistema de chancado y molienda, seguido de una flotación por espuma para producir concentrado de oro. 

La planta de procesamiento tiene una capacidad diaria de 3,100 toneladas/día. La recuperación metalúrgica de oro y plata se estima en un 85% y 70%, respectivamente. Los residuos del procesamiento mineral serán espesados y eliminados en una instalación de residuos de la mina. Las tasas de consumo de agua no están incluidas ni en el NI 43-101 ni en los informes de evaluación de impacto ambiental. El agua dulce será suministrada desde un pozo. Además, se propuso una instalación de almacenamiento de agua para gestionar las lluvias intensas y reciclar el 98% del agua de la mina [29]

La vida útil de la mina (LOM) se calcula entre 7 y 9 años y empleará aproximadamente 230 personas. El área de exploración es de aproximadamente 11,300 Ha. 

Aspectos socioeconómicos. El área de influencia (AI) comprende la ciudad de Krumovgrad y 79 pueblos con una población de 18,233 habitantes aproximadamente [30]. La distribución por edades en el AI es la siguiente: personas menores a la edad (14%), personas en edad de trabajar entre los 17 y 59 años (53%) y personas mayores a la edad (33%). El 18% de las personas mayores de edad para trabajar están jubiladas. Las personas del AI son ligeramente más jóvenes que las de otras regiones de Bulgaria. El 51% de la población es de sexo masculino y el 49% de sexo femenino. 

El desempleo es uno de los problemas socioeconómicos a los que se enfrenta la población joven. Según una encuesta, el 32% del grupo de edad entre 18 y 29 años está sin trabajo. La falta de oportunidades laborales es una de las principales razones que motivan la migración de los jóvenes en el AI. 

El municipio de Krumovgrad abarca el 48.8% de la superficie forestal, el 47.8% de las tierras agrícolas, el 2.2% de las ciudades, pueblos y aldeas y el 1.2% de las aguas superficiales [29]. El 88% de la tierra cultivable es utilizada y cultivada por hogares. Las principales actividades económicas son la agricultura, la apicultura y el pastoreo a nivel local. Estas actividades dependen del río Kromovitsa que fluye en las cercanías de la ciudad. El cultivo de plantas está dominado por el tabaco. Las competencias de los residentes del AI están relacionadas principalmente con la agricultura (32%) [30].

Conflicto. Los problemas comenzaron en 2005 después que DPM anunciara el uso de la tecnología de cianuro para el procesamiento del oro en Krumovgrad. Las organizaciones locales iniciaron campañas contra el cianuro y contra BBM, que en 2010 decidió cambiar el proceso de recuperación del oro. En la actualidad, para las comunidades la preocupación se centra en la contaminación de los recursos hídricos: “Según entrevistas con varios agricultores, la extensa perforación realizada durante la fase de exploración ha secado los pozos locales o ha enturbiado el agua”[30]

El clima de la región y la dependencia de las actividades agrícolas respecto del río Kromovitsa son factores que ejercen presión social sobre el proyecto minero. Otro motivo de preocupación local es la ubicación propuesta para las instalaciones de residuos y relaves, que estarán a unos 150 pasos del río, así como el desplazamiento de 300 viviendas. La proximidad de la mina a la ciudad y los posibles efectos de la operación en la agricultura y otras actividades tradicionales representan uno de los riesgos sociales más importantes. 

Análisis del riesgo social. La Tabla 10 muestra los valores del índice de riesgo social y sus componentes, calculados en base a los parámetros de la Tabla 9. La puntuación global de la mina fue de 5.56. De los componentes, el riesgo social asociado a la mano de obra tiene el valor más alto. Esto se explica por la alta clasificación (10) del parámetro de desempleo/número de personas que pueden trabajar en la mina, que representa el 50% del riesgo social de la mano de obra. Por lo tanto, la tasa de desempleo (32%), junto con el bajo número de pobladores locales capaces de trabajar en una mina (la capacidad de molienda se clasificó como 1) son factores que explican el riesgo social experimentado por la mina. 

Además, el alto número de personas mayores de 60 años podría ser considerado como un factor de conflicto, ya que esta población siente que no va a ser parte de los beneficios que la mina traería a la comunidad. Los valores del riesgo social asociado al suelo y al agua están determinados por la etapa minera del proyecto y la distancia entre la mina y la comunidad. 

Caso 2. Proyecto Esquel - Argentina

En 2002, Mineral El Desquite SA (MED), una subsidiaria de la compañía minera canadiense Meridian Gold, adquirió Brancote Holdings PLC, propietaria y operadora del proyecto aurífero de Esquel, ubicado en la Sierra de Esquel, Chubut en la Patagonia Argentina. El proyecto se encuentra a unos 7 km de la ciudad de Esquel, que tiene una población de aproximadamente 30,000 habitantes. 

El mismo año de la adquisición, Meridian Gold presentó una evaluación de impacto ambiental (EIA) con planes para desarrollar una mina a cielo abierto que produciría 300,000 onzas de oro al año. El método de procesamiento propuesto consistía en lixiviar el mineral con una solución de cianuro. El EIA fue negado por el gobierno argentino como resultado de las manifestaciones públicas contra el proyecto y el uso de cianuro para el procesamiento del mineral [31]

En 2003, “Meridian detuvo sus esfuerzos de desarrollo después de un referéndum no vinculante en el que la mayoría de los ciudadanos de la ciudad de Esquel votaron en contra del desarrollo de la mina a cielo abierto”[32]. En 2007, Yamana Gold se fusionó con Meridian Gold, y el proyecto Esquel fue renombrado como Suyai, y rediseñado como una mina subterránea. A día de hoy el proyecto sigue en espera. 

Aspectos técnicos. Actualmente, no existe literatura técnica sobre el proyecto inicial de la mina a cielo abierto. La información presentada aquí fue encontrada en declaraciones técnicas de Meridian Gold. La mina a cielo abierto inicial fue diseñada para producir 300,000 onzas de oro al año a 15 g/tonelada [33]. En base a las reservas, la vida útil de la mina se calculó entre ocho y nueve años. El método de procesamiento propuesto consistía en lixiviar el mineral con una solución de cianuro. La capacidad de molienda prevista por día se estimó en 30,000 toneladas de mineral. Las áreas contiguas que forman el proyecto abarcan una superficie de 141,000 hectáreas. Se esperaba que la mina generara 300 puestos de trabajo directos y 1,200 indirectos [28].

Aspectos socioeconómicos. La información incluida en esta sección fue tomada del censo nacional de 2001 (el año anterior a la manifestación contra la minería en Esquel). La población total de Esquel era de 28,466 habitantes, 49% hombres y 51% mujeres. El 49% de los habitantes de Esquel tiene entre 1 y 19 años de edad, y aproximadamente el 15% de la población practica la agricultura [34]. El 97.7% tiene acceso al agua, el 83.3% al alcantarillado y el 87% a la electricidad. 

Según el censo, el 23.8% de los hogares se consideran vulnerables. Según la Fundación Patagonia Tercer Milenio, el 43% de la población de Esquel vivía sin servicio de salud y con ingresos insuficientes [35]. La tasa de desempleo es de aproximadamente el 38% [35]. La tasa de analfabetismo en Chubut en 2001 era aproximadamente del 3.1%.

Conflicto. El conflicto comenzó debido a la falta de comunicación sobre los posibles efectos ambientales y socioeconómicos de la mina a cielo abierto inicial. Por ejemplo, no se explicaron los riesgos asociados con el cianuro, y el EIA presentado tenía inconsistencias técnicas que provocaron preocupaciones públicas y crearon una reputación para la compañía [36]. El poder de congregación en Esquel contra Meridian creció, y la provincia es ahora considerada un pueblo anti-minería.

Análisis del riesgo social. La Tabla 12 muestra los valores del índice de riesgo social y sus componentes, calculados en base a los parámetros de la Tabla 11. La puntuación global de la mina fue de 6,21. De los componentes, el riesgo social asociado a la mano de obra tiene el valor más alto. Esto se explica por la alta clasificación que obtuvo el desempleo (10). 

Del mismo modo, existe un alto riesgo social asociado al suelo como resultado de la clasificación del uso del suelo (10). Otros factores que ejercen presión sobre el proyecto son la cercanía y la etapa minera. El agua es el componente de menor valor de riesgo social, debido al bajo consumo de la mina. En resumen, el análisis de riesgo social muestra que el suelo y la mano de obra son los principales componentes de riesgo. Además, como la mina está en ensayos de factibilidad, se espera un alto riesgo social. 

Conclusiones

1. Las relaciones con la comunidad son muy importantes para el desarrollo de las operaciones mineras. Sin embargo, es sumamente difícil cuantificar el nivel de aceptación de la comunidad hacia la compañía minera.

2. Los resultados iniciales indican una identificación positiva de los proyectos involucrados en un conflicto social grave. Los conflictos sociales suelen producirse durante los ensayos de factibilidad/prefactibilidad, ya que estas etapas implican la obtención de permisos y la consulta social. Como consecuencia del conflicto social con las comunidades locales, las empresas mineras han sufrido pérdidas de millones de dólares en oportunidades de inversión y productividad. Además, el conflicto social produce un impacto negativo en la reputación de la compañía, lo que podría afectar su valor de mercado. La prevención y gestión de los posibles conflictos sociales que puedan producirse a raíz de las interacciones entre las operaciones mineras y las comunidades deberían considerarse hoy en día una prioridad máxima para cualquier empresa minera. 

3. Un resumen de la evaluación del índice de riesgo social de los ocho estudios de caso se muestra en la Tabla 13. Las minas con puntuaciones superiores a 5 experimentaron conflictos sociales graves que se tradujeron en la suspensión o el abandono del proyecto minero. El riesgo social asociado con la mano de obra presenta el valor medio más alto de todas las minas. Esto se explica por los altos índices de desempleo que padecen las comunidades locales y el tamaño de la población que trabaja en actividades relacionadas con el uso de recursos estratégicos (agricultura). 

4. Después de calcular el índice de riesgo social y sus tres componentes en los ocho estudios de caso, se llega a la conclusión de que los proyectos mineros que se paralizaron o que no pudieron obtener el permiso para operar de las comunidades dieron como resultado un índice de riesgo social superior a cinco. Por lo tanto, se utiliza un valor de índice de cinco como umbral límite para marcar el punto en el que el riesgo social de un proyecto minero representa una preocupación importante.

5. El riesgo socioeconómico en la minería puede producirse como resultado de la competencia entre las comunidades locales y las empresas por tres recursos estratégicos clave: el agua, el suelo y la mano de obra. Estos son por lo general recursos estratégicos necesarios para el desarrollo de un proyecto minero y, por supuesto, también se requieren para el desarrollo de cualquier comunidad. 

6. Inicialmente en este estudio, el recurso energético, además del agua, el suelo y la mano de obra, se consideró como un factor de competencia, sin embargo, no se encontró ninguna relación entre la energía y los conflictos sociales. Este estudio concluye que el agua es el recurso estratégico más crítico, debido al uso que se le da en la vida diaria y en las actividades económicas. En la mayoría de casos, es el recurso estratégico que mejor explica la aparición de conflictos sociales. Además, según este estudio, el agua también es considerada por la industria minera como el recurso más valioso, seguido del suelo y la mano de obra. 

7. Los resultados sugieren que, en base a la información de la competencia por los recursos estratégicos y la interacción entre los actores, el índice tiene la capacidad de identificar el potencial de ocurrencia de los conflictos sociales. En el caso particular de la minería aurífera, los proyectos con índices de riesgo social superiores a cinco experimentaron un grave conflicto que provocó el abandono o la suspensión del proyecto. 

8. El índice de riesgo social desarrollado en este trabajo puede proporcionar a la industria minera un instrumento para la evaluación de posibles escenarios con riesgo de conflicto. El índice podría utilizarse como instrumento para el análisis de riesgos y proporcionar información sobre los componentes específicos o los recursos estratégicos a los que se debe dar prioridad para reducir el riesgo social, por lo que podría utilizarse como guía para elaborar estrategias que ayuden a la gestión del riesgo social.

Factores de menor impacto no incluidos en el proyecto que podrían considerarse para estudios futuros:

ν Perfil sociopolítico del país.

ν Vulnerabilidad ambiental del emplazamiento minero y sus alrededores.

ν La tradición minera de la región donde se desarrolla el proyecto.

ν Regulaciones mineras del país.

ν Propietarios de los derechos mineros y del uso de la tierra superficial.

Referencias

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