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Andrés Bravo Bresani: Visionario promotor de la actividad minera como base del desarrollo


Convencido de que la actividad minera es fundamental para el desarrollo integral del país por su gran impacto en el conjunto de la economía, don Andrés Bravo Bresani es un Minero Notable que desde la década del cuarenta destacó por su amplia visión, preocupación e incansable labor de promoción de la necesidad de fortalecer y consolidar el aporte de la minería en el Perú. 

Nacido el 14 de mayo de 1919, fue hijo del ilustre y sabio geólogo don José Julián Bravo. Sus estudios de educación primaria y secundaria los realizó en el Colegio de los Sagrados Corazones Recoleta, en Lima.

Influenciado por los amplios conocimientos y gran trayectoria de su progenitor, pronto se interesó en las ciencias de la tierra e ingresó a la Escuela de Ingenieros de Lima, de la que egresó en 1944 con el título de ingeniero de minas junto a los destacados profesionales Víctor Abriles, Augusto Cabrera, Hernán del Águila, Víctor Hernández Morey, Mariano Iberico, Alberto Pareja Lecaros, Rodolfo Pareja Marmanillo, Rex Robilliard, Diego Rodríguez del Castillo, Manuel Velásquez Criado, Eloy Yépez y Vicente Zúñiga.

Inició su carrera profesional en la Compañía Minera Alpacae, de la que fue jefe de mina entre los años 1943 a 1948. Luego fue incorporado a la Negociación Minera Lizandro Proaño como superintendente de la mina Tamboraque, para desde 1950 asumir la jefatura del Departamento de Investigación Metalúrgica del Cuerpo de Ingenieros de Minas.

Posteriormente, entre 1952 y 1955, se dedicó a labores de pequeña minería en la zona de Huari y en 1956 tuvo a su cargo la gerencia de la compañía Minera Heraldos Negros.

Dos años después fue convocado para ocupar la Subdirección de Minería del Ministerio de Fomento y Obras Públicas, situación que marcaría el inicio de una fructífera labor al servicio del Estado por más de una década.

En el Ministerio de Energía y Minas se desempeñó sucesivamente como director general de Minas, miembro del Consejo Superior de Aguas, integrante del Consejo Superior de Minería, presidente del Consejo Intergubernamental de Países Exportadores de Cobre, asesor técnico de la Alta Dirección de Energía y Minas para la Oficina de Proyectos y vocal del Consejo Superior de Minería.

Adelantándose a la actual explotación de Bayóvar, en ese tiempo don Andrés sostuvo que el beneficio de los fosfatos será un nuevo renglón en el desarrollo económico del país. Expresó también que se puede resolver el problema de la minería en general mediante la integración organizada de la pequeña y mediana minería, y mediante la implantación de grandes empresas en determinadas áreas del Perú.

En 1964, presidió la Comisión Carta Geológica Nacional, que integró junto con los ingenieros Lucio Aguilar Condemarín, Alberto Morante Goachet y Eleodoro Bellido Bravo.

Del mismo modo, en diciembre de ese año tuvo que enfrentar uno de los momentos más duros para la minería nacional, cuando encabezó las investigaciones del accidente ocurrido en la mina de carbón El Dorado, en el distrito de Goyllarisquizga, en Pasco, que le costó la vida a 57 mineros.

Fue gran amigo de don Mario Samamé Boggio, con quien compartió una amplia visión de la minería y promovió la creación del Instituto de Estudios Económicos y Mineros (IDEM), que era un centro de investigación y divulgación editorial que tenía como finalidad difundir la importancia de la actividad minera para el desarrollo del Perú y sus regiones.

Convención de Ingenieros
En 1968 fue elegido por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) como presidente de la XI Convención de Ingenieros de Minas, de la que fijó como objetivo analizar y debatir sobre la manera cómo los Estados deben aplicar una política determinada que les permita aprovechar sus recursos naturales.

En esta función viajó a Europa con el fin de invitar a los principales líderes mineros de ese continente, como de los países del otro lado de la denominada “Cortina de Hierro”, para que participen y compartan sus experiencias con los profesionales que asistirían a la convención.

De manera visionaria en la clausura de este encuentro internacional destacó que el desarrollo minero no se circunscribe a los aportes directos que realiza a la economía del país, sino que la mayor importancia está en su gran poder de arrastre en todas las actividades que induce y en que, sin duda, ha sido también y será la minería el factor fundamental del desarrollo peruano.

“Estos dos conceptos principales, el de nuestra enorme riqueza mineral y sus grandes posibilidades, y el de la importancia que tiene la minería para el desarrollo socioeconómico del país son los focos fundamentales que deben guiar la acción del Estado frente a estos recursos”, manifestó.

Igualmente, destacó la necesidad de establecer reglas de juego muy claras que permitan cálculos apropiados a los empresarios que decidan desarrollar esta industria.

Asimismo, sobre el capital humano existente en la época, se pronunció en el sentido de que “ante la expansión de la industria minera que tenemos como una realización muy próxima, preocupa y se ha insistido en la necesidad de aumentar la capacidad profesional y técnica con el fin de que este crecimiento se logre con el mayor aporte peruano posible”. 

A partir de 1970, don Andrés desempeñó importantes cargos como integrante del directorio de la Empresa Comercializadora de Productos Mineros (Mimpeco), director representante del Ministerio de Energía y Minas en Hierro Perú y miembro del directorio de Centromín Perú.

En el ámbito privado, fue presidente del directorio de Compañía Minera Los Montes y presidió la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo en 1985. Un año después, fue elegido vicepresidente de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep).

Luego de una dilatada y reconocida trayectoria profesional, en los albores del siglo XXI, dejó de existir este Minero Notable, que tuvo una visión holística de la actividad minera en el Perú y sus diversas variables, así como de su importancia para el desarrollo integral e integrador del país, percepción que hoy cobra mayor validez en tiempos en que la minería se ha consolidado como la principal actividad productiva del Perú, que requiere ser debidamente atendida para atraer mayores capitales de inversión, en beneficio del progreso de todos sus habitantes, en especial de aquellos que viven en las zonas más alejadas a los centros urbanos.




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