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José Balta Hughes: Contribución al desarrollo de la industria carbonífera y siderúrgica en el Perú


Reconocido como uno de los más conspicuos seguidores del sabio Antonio Raimondi,  don José Balta Hughes fue un Minero Notable que destacó por sus estudios y contribución al desarrollo de la industria carbonífera y siderúrgica en el Perú, desde el entonces Ministerio de Hacienda y el Parlamento Nacional.

Nacido en Chiclayo en el departamento de Lambayeque en 1866, fue hijo del expresidente del Perú, coronel José Balta y Montero, y doña María Paz Alina Hughes de Balta. Realizó su educación primaria en el Colegio San José de su ciudad natal y la secundaria en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe en Lima.

Con innegables cualidades para las matemáticas y gran interés por las ciencias, en 1883 ingresó a la antigua Escuela de Ingenieros de Lima, de la cual egresó después de cuatro años como ingeniero de minas junto a destacados profesionales como Federico Villarreal, Nicanor García y Lastres, Carlos Basadre Forero, Francisco Alayza Paz Soldán y Fernando Fuchs, entre otros.

Inició su actividad profesional en la Sociedad Francesa de las Minas Argentíferas de Ticapampa en Áncash y comenzó su labor docente como profesor de Cálculo Infinitesimal en la Escuela Naval del Perú.

Luego viajó a Ecuador en comisión oficial para hacer estudios de agua potable en Machala y fue requerido por la Compañía Huanchaca de Bolivia para trabajar como técnico metalurgista e implantó un nuevo método para el beneficio de yacimientos de plata.

A su regreso al Perú en 1891 fue nombrado profesor de Explotación de Minas y de Máquinas Térmicas en la Escuela de Ingenieros de Lima en reemplazo de Juan Torrico y Meza. En este centro de formación profesional, como director de excursiones y estudios, recorrió una serie de asientos mineros a nivel nacional y desarrolló investigaciones sobre geología y metalurgia.

En 1898 inauguró en la referida escuela los cursos Yacimientos Mineros y Metalíferos y Geología Aplicada. Posteriormente, realizó trabajos como ingeniero consultor de diversas empresas.

En 1900 ingresó a la carrera pública como director de Fomento durante el gobierno de Eduardo López de Romaña. Por ese entonces, en forma conjunta con el desarrollo de sus funciones, conformó el Cuerpo de Ingenieros de Minas del Perú del que fue el primer director.

Además, fue el principal gestor del Código de Minería y la elaboración del proyecto de ley sobre accidentes de trabajo, esfuerzo que si bien no se concretó en una ley, fue el primer precedente en nuestra legislación sobre la materia.

Raimondista
Este ilustre minero es reconocido en la magnífica obra de don Mario Samamé Boggio, Minería peruana, como uno de los más insignes seguidores del sabio Antonio Raimondi. Producto de ello, publicó un interesante estudio denominado La labor de Raimondi.

Del mismo modo, a inicios del siglo XX asumió la responsabilidad de la edición de las obras del erudito italiano como el tomo IV del libro El Perú, que contiene en 515 páginas estudios mineralógicos y geológicos divididos en cuatro partes: Apuntes Orográficos, Catálogo de la Colección de Rocas, Aguas Minerales del Perú y Trabajos Sueltos.
 
Posteriormente, en 1904, el presidente de la República, José Pardo, lo designó ministro de Fomento y Obras Públicas, cargo que le permitió desarrollar al máximo su capacidad creativa y aporte al país. En ese contexto, fomentó la promulgación, mediante decreto del 15 de julio, de un conjunto de normas a favor de la siderurgia nacional, siendo el primer acto gubernamental en la historia del Perú en beneficio de esa industria.

Además, impulsó la enseñanza técnica en el Perú con la reactivación de la Escuela de Artes y Oficios y la creación de centros de adiestramiento regionales de agricultura, la Escuela de Sericultura y la Escuela Hospitalaria para Enfermeras, entre otros.

En 1910 fue elegido diputado por Pacasmayo, cargo en el que se mantuvo tras sucesivas reelecciones hasta 1919. Llegó a ser vicepresidente de su Cámara, donde destacó por sus brillantes discursos en defensa de las vías férreas, el desarrollo industrial, la producción minera y el guano.

En junio de 1913 y febrero de 1914 fue nuevamente convocado por los presidentes de la época, Guillermo Billinghurst y Óscar Benavides, para asumir el Ministerio de Hacienda y Comercio Exterior. Sin embargo, por desavenencias políticas, no pudo concretar sus innovadoras ideas y prefirió dar un paso al costado.

En 1924, durante el gobierno de Augusto Leguía, fue designado presidente de la Comisión  Carbonera y Siderúrgica. En esa oportunidad, presentó los más completos proyectos y contempló por primera vez la participación de empleados y obreros en las utilidades que percibía la compañía explotadora del carbón y fierro nacionales.

Igualmente, desarrolló una intensa labor a favor de una racional explotación del fierro y la implantación de la industria siderúrgica. El avance de dicha política de industrialización puso de manifiesto la necesidad de construir vías de penetración, en vista de lo cual se construyó el ferrocarril a la zona carbonífera de Huayday, rica en antracita.

Aporte técnico
Como parte de su vasta contribución a favor de la minería y el país, don José dejó plasmado en sendos ensayos sus conocimientos y experiencias en beneficio de las futuras generaciones. Así elaboró un informe detallado sobre la existencia del guano en las islas de Chincha, estudio para un mejor ordenamiento de las concesiones de carbón y petróleo y las conferencias “La antracita en el mundo y en el Perú” y “El fierro y sus posibilidades industriales en el país”, que fueron sustentadas en la Exposición de Minería y Metalurgia en 1924.

Entre sus publicaciones están El ingeniero en la sociedad moderna, La previsión de terremotos, Los métodos empleados en países sísmicos, Ciencia y civilización, Las grandes industrias nacionales del futuro, y Bibliografía geológica y minera del Perú, obra de gran trascendencia científica cuya publicación fue motivo de un voto de aplauso en el Congreso Científico Panamericano.

Por tan prolífica obra, este destacado minero integró distintas asociaciones científicas nacionales y del extranjero como la Sociedad de ingenieros del Perú, de la que fue secretario y después presidente en dos oportunidades; la Sociedad Geográfica de Lima, cuya presidencia ejerció por cuatro años, y donde logró publicar el Atlas del Perú, y fue fundador del Cuerpo de Ingenieros de Caminos.

Igualmente, fue miem



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