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Ernesto Diez Canseco Masías: Visión y acción profesional y política en beneficio de la minería


Erudito como pocos, científico y maestro, don Ernesto Diez Canseco Masías fue un Minero Notable que supo matizar su interés por la geología, minería, geografía y especialmente por la metalurgia, con la docencia universitaria y un accionar político sin parangón para los ingenieros de mediados del siglo XX, erigiéndose hasta en dos oportunidades como presidente de la Cámara de Senadores del Parlamento Nacional.

Nacido en Lima el 7 de febrero de 1883, fue hijo de don Ernesto Diez Canseco Coloma y Josefina Masías Eslaba. Realizó sus estudios escolares en el Colegio San Carlos y en La Inmaculada, de la Compañía de Jesús.

Atraído por las ciencias de la tierra y las matemáticas, ingresó en 1900 a la antigua Escuela de Ingenieros del Perú, hoy Universidad Nacional Ingeniería (UNI), de donde cuatro años más tarde egresa con el título de Ingeniero de Minas junto a los destacados profesionales Rodolfo Zavala, Enrique Laroza, Guillermo Lostaunau, Pablo Boggio, Elías Ganoza Bracamonte, Ricardo A. Deustua, Hermilio Cabieses, Juan Yáñez León, Nicolás Arauco y Julio Ribeyro.

Tras su destacado paso por las aulas universitarias, laboró en la Fundición de Sayapuyo en condición de ingeniero administrador y constructor, para después incorporarse como miembro de la Comisión Técnica del Cuerpo de Ingenieros de Minas en Cerro de Pasco, Yauli y Morococha. Además, fue delegado de minería en Cerro de Pasco y colaboró con la construcción del ferrocarril a Puerto Watermaun.

Asentado en Lima, se vinculó con círculos científicos mineros, lo que le permitió ser designado vicepresidente de la Sección Carbón y Petróleo en el Congreso Nacional de la Industria Minera.

En 1916, fue miembro de la Junta Departamental de Junín, lo que le abriría el camino para un año después ser elegido senador por ese departamento, posición desde la que centró su accionar en la defensa de las riquezas minerales del Perú y por un mayor apoyo económico para la localidad que representaba.

En virtud a sus elocuentes discursos y brillantes exposiciones, propios de un conocedor de la problemática nacional, en especial la minera, logró muchas veces el apoyo del Parlamento, con el fin de impulsar la integración económica a través de la construcción de vías de penetración y una mayor producción minera.

Tiempo después, radicó en la República de Argentina donde fue jefe de la Sección Fomento en el Ministerio de Educación Pública y de Fomento de la provincia de Santa Fe, geólogo de la Dirección de Minas, Geología e Hidrología y profesor de la Escuela Superior de Comercio de Santa Fe.

A su retorno al Perú en 1925, ocupó importantes cargos en el Ministerio de Fomento, como inspector y visitador de caminos de la Dirección de Obras Públicas, director de Vías de Comunicación y director de la Red General de Carreteras y Ferrocarriles del Perú.

Con una vasta y reconocida experiencia, don Ernesto se incorporó en 1932 al campo educativo, donde destacó en diferentes puestos docentes como catedrático de Metalurgia General, Materiales Industriales y Geología Aplicada en la Escuela de Ingenieros del Perú, donde llegó a ser director del laboratorio de Metalurgia.

Esta intensa actividad no le impidió volver a la política y en 1939 fue nuevamente senador por Junín. En 1943 fue elegido presidente del Senado Nacional, cargo en el que fue reelecto al año siguiente. Por entonces integró la Comisión Reformadora del Código de Minería y la Comisión encargada del Proyecto de Ley Orgánica de Educación, entre otras.

Su gestión legislativa estuvo dedicada, principalmente, al apoyo a la minería nacional, sobre todo a través de la construcción de carreteras y obras de infraestructura. Luego, se dedicó completamente a su labor docente, donde entregó lo mejor de sus experiencias y vasta cultura humanista y científica en las aulas universitarias.

Formó parte de la delegación peruana que asistió a la Tercera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas realizada en Río de Janeiro. Dicho encuentro fue convocado por iniciativa de los Estados Unidos después del ataque japonés a Pearl Harbor.

Precisamente, en su discurso al asumir la presidencia del Senado Nacional en 1943, en pleno desarrollo de la II Guerra Mundial, afirmó que dentro de la trágica gravedad de la época, cuando la destrucción y la muerte se han enseñoreado del planeta, es difícil que ningún país, por alejado que esté de los campos de la lucha, pueda librarse de los efectos de tan generalizada y violenta conflagración.

“El Perú, que colabora desde el primer momento con las naciones unidas en la defensa de la democracia, se encuentra afectado por un sinnúmero de problemas que no pudieron ser previstos, pero cuya solución inmediata y acertada nos demanda el país. Es cierto que nuestros problemas no alcanzan la gravedad que en otros pueblos, ya que en nuestro territorio no han hecho impacto los disparos enemigos ni existen listas de bajas que lleven el dolor a nuestros hogares, pero la escasez o carestía de determinados artículos, que no pueden ser importados, dificultan el desarrollo normal de algunas industrias y desequilibran la economía de los hogares más humildes”, puntualizó.

Por otro lado, gracias a sus dotes intelectuales y personales, participó con éxito en el Congreso de Minería efectuado en Santiago de Chile, fue presidente de la Sociedad de Ingenieros del Perú, miembro del Instituto de Ingeniería de Chile, Sociedad de Ingenieros de Bolivia y vocal de la Sociedad Geográfica del Perú.

Igualmente, conformó la Sociedad de Fundadores de la Independencia, Vencedores del 2 de Mayo de 1866 y Defensores Calificados de la Patria.

Investigaciones
Entre los años 1947 y 1953, don Ernesto se desempeñó como catedrático de Metalurgia, Hornos Industriales, Metalurgia Especial, Combustibles y Hornos Industriales, Química Analítica Cuantitativa y Metalurgia General en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en la que llegó a ser decano de la Facultad de Química y donde en 1951 optó el grado de doctor en esa especialidad.

Entre los rigurosos estudios que desarrolló a lo largo de su vida, destacan: La red nacional de carreteras (1929), Metalurgia y Organización industrial (1938), Materiales industriales (1940), Metalurgia del hierro y Conversación sobre el suelo peruano: su división en zonas económicas y su valor (1941), Explosivos (1943), Geología aplicada a construcciones (1948) Cuarenta años de minería desde 1912 hasta 1952  y Curso de metalurgia del oro (1953).

Es de destacar también sus



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