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Felipe de Lucio Morla: Investigador, metalurgista e impulsor de la minería peruana


Considerado uno de los pioneros de la minería peruana, don Felipe de Lucio Morla es un Minero Notable que a fines del siglo XIX destacó por su aporte permanente al desarrollo de las actividades mineras, en especial las relacionadas con la metalurgia, campo en el que realizó una serie de aportes que transcienden hasta nuestros días.

Nació en Lima en 1868 y fue hijo de inmigrantes latinos procedentes de la Dalmacia, situada frente a la península Itálica, sobre el mar Adriático. Sus primeros estudios los realizó en el Instituto de Lima, uno de los más prestigiosos centros de enseñanza de la época, donde conoció a otras futuras figuras de la minería como José Julián Bravo, Michel Fort y Guillermo Pflucker.

Desde sus primeros años de formación demostró una excepcional aptitud para los idiomas. Muy joven aprendió latín, después francés, inglés, alemán y más tarde, como autodidacta, se familiarizó con el quechua, en sus diversas vivencias en los centros mineros donde trabajó en el interior del país.

Atraído por la minería, ingresó en 1884 a la Escuela Especial de Ingenieros de Construcciones Civiles y de Minas, hoy Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), junto a sus amigos Bravo y Fort, donde también compartió aulas con Carlos Basadre, Marco Aurelio Denegri y Antenor Rizo Patrón.

En 1889 se graduó con honores como Ingeniero de Minas, en la novena promoción. De inmediato se incorporó a la mina Castrovirreyna, donde inicialmente quedó impresionado por el paisaje andino y por la forma en que se desenvuelven las condiciones de vida en el ámbito minero a grandes altitudes, y durante sus horas de reposo escribió algunos cuentos costumbristas en los cuales relató la existencia tanto de ingenieros como de trabajadores en esos yacimientos.

En estas narraciones, demostró no solo sus aptitudes literarias, sino también su capacidad de observación y su profunda sensibilidad para comprender y describir hechos y sentimientos de los pobladores, sus reacciones, vicisitudes, y el permanente esfuerzo y sacrificio que implica el trabajo en los socavones y profundidades de donde se extrae el mineral.

En 1892, viajó a Bolivia contratado para hacer estudios sobre la metalurgia de la plata en la región de Potosí, en la cual emprende y despliega una intensa investigación y exploración, que le permitieron adquirir experiencias que se traducen en valiosos aportes para el mejoramiento de las técnicas de explotación y tratamiento que significaron positivos avances para la minería y el mejor aprovechamiento de las riquezas existentes.

Culminó dicha actividad a causa de la desmonetización de la plata a fines del siglo XIX, ya que muchos asientos argentíferos tuvieron que reducir o paralizar su producción, por lo cual emprendió su retorno al Perú.

En nuestro país, radicó en el distrito de Andaray, de la provincia de Condesuyos, en el departamento de Arequipa, donde se ubican numerosos yacimientos auríferos, en los cuales efectuó interesantes estudios, en especial acerca de la cianuración del oro, que habría de ser muy útil para las explotaciones posteriores e implantación de empresas en dicha zona.

Tratamiento de vanadio
Por esa época fue que el conocido empresario minero Eulogio Fernandini solicitó el concurso de don Felipe para que asuma la administración de la fundición de Huaraucaca, donde tiene oportunidad de reencontrarse con su compañero de aulas universitarias, Antenor Rizo Patrón. Juntos emprendieron el estudio de los yacimientos de vanadio de Mina Ragra, trabajo de investigación que revistió gran trascendencia por cuanto condujeron al descubrimiento de un sulfuro de vanadio que en 1906 fue denominado “rizopatronita” por José Julián Bravo y por Foster Hewett en los Estados Unidos de Norteamérica, que lo llamó “patronite”.

Interesado en la investigación del vanadio, este Minero Notable prosiguió con los estudios para precisar sus características y métodos de procesamiento, y es así como llega a diseñar y patentar un nuevo proceso para la metalurgia extractiva de ese mineral.

Posteriormente, ávido de aplicar las observaciones que hiciera en Andaray sobre la explotación y tratamiento del oro, se hace cargo de una empresa en Parcoy, provincia de Pataz, departamento de La Libertad, donde obtiene excelentes resultados.

Por razones de salud, retornó a Lima e inició la publicación de interesantes artículos en el Boletín del Cuerpo de Ingenieros de Minas, en los cuales vierte los amplios conocimientos recogidos y los resultados de las variadas investigaciones llevadas a cabo en el Perú y Bolivia.

De la misma forma, se vincula con éxito a la docencia universitaria y dicta los cursos de Matemáticas y Metalurgia en la Escuela de Ingenieros, ofreciendo a sus alumnos una amplia gama de conocimientos cultivados a través de sus años de estudios teóricos y en la práctica minera.

Recuperado y guiado por su inquietud por el trabajo de campo, tras dos años de permanencia en la capital, emprende nuevamente viaje a las alturas andinas, y, asociado con Alfredo Jochamowitz, denuncia y explota minas de plata en la zona de Andaychagua, en Yauli, en el departamento de Junín, en cuyo lugar se entrega también a sus afanes de investigación sobre la metalurgia argentífera.

Como corolario de su amplia experiencia científica en diferentes yacimientos mineros, don Felipe dejó plasmados sus vastos conocimientos en dos interesantes trabajos que se publicaron entre 1904 y 1905, bajo los títulos de El mineral de la Cotabambas auraria y Recursos minerales e importancia de la provincia de Pataz, que sirvió de base para la explotación de los ricos yacimientos de oro en la zona norte del país, que hasta la fecha contribuyen con la producción aurífera del Perú.

En la ciudad de Lima, en 1915, después de veinticinco años de fructífero quehacer, dejó de existir este Minero Notable, a la temprana edad de 47 años, lo que no fue óbice para que se erigiera como un pionero de la minería peruana por su incomparable aporte al desarrollo de la metalurgia de los metales preciosos, que con el tiempo se llegaron a constituir en el principal producto de exportación de nuestro país.




Otras Notas

Pedro Ly Zevallos: Talento e ingenio para el descubrimiento de depósitos minerales
Julio Pablo Orihuela Gómez: Contribución y capacidad a favor del desarrollo sustentable de la minería
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Amado Yataco Medina: Capacidad y aporte al desarrollo de la minería de fines del siglo XX
Víctor Raúl Eyzaguirre Parra: Talento y contribución al avance de la minería aurífera en el Perú
Michel Fort Figari: Pionero, investigador y propulsor de la metalurgia peruana


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