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Eduardo Rubio Dávila: Intelecto, capacidad y visión de futuro a favor del desarrollo de la minería


Poseedor de una habilidad particular para la aplicación práctica de las ciencias de la tierra y una extraordinaria visión de futuro, don Eduardo Rubio Dávila es un Minero Notable que desde mediados del siglo XX ha impulsado decididamente el crecimiento y consolidación de la actividad minera de manera integral en nuestro país.

Nacido en Lima el 29 de mayo de 1926, realizó sus estudios universitarios en la entonces Escuela Nacional de Ingenieros del Perú, hoy Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), de donde egresó en 1948.

Junto a él conformaron la promoción de ese año los destacados profesionales: Alfonso Bardales, Rafael Del Águila, Javier Díaz, Wilfredo Wayta, Ricardo Felices, Rómulo Peralta, Jorge Quintana, Celso Sotomarino, Armando Suárez y Gilberto Tejada.

Posteriormente, llevó a cabo estudios de posgrado en la Universidad de California y luego en la de Universidad de Harvard, en los Estados Unidos de Norteamérica.

A su retorno a nuestro país, ingresó a la Cerro de Pasco Corporation, en donde desempeñó varias funciones relacionadas con la exploración minera. Su intensa actividad lo llevó a ser fundador y conductor de la Compañía de Minas Buenaventura, en la que laboró durante veinte años y de la cual se retiró como director gerente en 1976.

Precisamente, en esta empresa llevó adelante el proyecto de minado a cielo abierto en Julcani (Huancavelica), que fue una de las primeras unidades mineras que no eran de gran escala en aplicar este sistema en nuestro país.

En un trabajo presentado en 1972 en la XII Convención de Ingenieros de Minas sobre la materia, don Eduardo explicó: “Estamos convencidos de que muchos pequeños depósitos que reúnan las condiciones geológicas y topográficas necesarias pueden ser explotados económicamente a cielo abierto y que este sistema no es exclusividad de la gran minería. Este es el mensaje que queremos transmitir a los mineros de la pequeña y mediana minería”.

Además, en forma acertada puntualizó que este tipo de explotación da lugar a la preparación del personal técnico en todas las operaciones relacionadas con un tajo abierto, lo que permitirá en el futuro contar con personal capacitado para los grandes proyectos de la minería nacional.

Su especial capacidad y visión lo llevó a ofrecer un apoyo decidido para la construcción entre 1972 y 1974 de la Mina Modelo en la zona Sierra del zoológico de San Miguel, según el proyecto elaborado por la División de Productividad y Formación de Personal que dirigía el Ing. Jorge Vargas Fernández, de la Dirección General de Minería del Ministerio de Energía y Minas.

Entre sus múltiples actividades, también asumió la gerencia de la Compañía Minera San Ignacio de Morococha e integró en 1977 el primer directorio de Buenaventura Ingenieros, que presidió don Alberto Benavides de la Quintana y que también conformaron: Daniel Rodríguez Hoyle, Miguel Carrizales Arbe, Alfonso Brazzini Díaz Ufano y José Miguel Morales Dasso. La gerencia general la ocupó Pedro López Ramos.

En el ámbito público fue miembro del Consejo Superior de Minería y del Consejo Directivo del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) e integró la Comisión Redactora de la Ley General de Minería, donde ofreció su colaboración desinteresada para la formulación de esta trascendental norma para el desarrollo del sector.

A nivel institucional fue presidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) en el periodo 1978-1979, vicepresidente de la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo, director en el Capítulo de Minas del Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú y presidente de la XVII Convención de Ingenieros de Minas que se realizó en Huaraz en 1984.

En el IIMP
Durante su gestión al frente del IIMP se ofreció orientación vocacional a los estudiantes de los colegios Lima San Carlos, La Inmaculada, Ricardo Bentín, San Antonio del Callao, entre otros.

Igualmente se ampliaron los servicios administrativos de la organización, se iniciaron las gestiones para la constitución de la seccional de Arequipa y, en sujeción a la Resolución Ministerial Nº 030-79 EF/74-20, se inscribió al Instituto en los Registros de Entidades Exentas del Impuesto a la Renta y en el de Perceptoras de Asignaciones Cívicas Deducibles de la época.

Este destacado minero, en octubre de 1980, conformó la mesa redonda sobre Formación Profesional Minera en el marco de la XV Convención de Ingenieros de Minas, que entre otras acciones propuso la difusión y promoción del conocimiento de los recursos minerales en todos los niveles de enseñanza.

En ese marco, plantearon que debería restablecerse el estudio del curso de Geología, que antes se enseñaba en secundaria, y propiciar la formación de patronatos en apoyo de la educación profesional del ingeniero para la industria minera.

De la misma forma, resaltaron la necesidad de propender a la creación por el empresariado privado y estatal de un Sistema Nacional de Capacitación Minera que integre la formación profesional del sector, desde el adiestramiento del obrero especializado hasta la de los mandos medios, para lo cual debería aplicarse a su financiamiento parte del tributo al Ingemmet, donativos deducibles de impuestos a la renta y la cooperación internacional, especialmente de las Naciones Unidas.

De otro lado, en un encuentro para analizar la crisis minera en 1982, don Eduardo, ante la negativa del sector financiero de otorgar préstamos a las empresas mineras, propuso que la Superintendencia de Bancos debería promover la creación de departamentos especializados en minería para que hagan evaluaciones técnicas de las compañías del sector y, sobre la base de ellas, tomar las decisiones pertinentes para coadyuvar a cautelar los depósitos del público contribuyente en forma eficiente y a no agravar situaciones coyunturales.

“Reitero mi optimismo y mi convicción de que aunque esta situación difícil persiste y todavía no se le ve una salida, tiene que ser superada y, por tanto, es obligación del Gobierno continuar con el apoyo al sector minería, obteniendo líneas de crédito de carácter promocional de instituciones financieras del extranjero para que, administradas en forma racional e inteligente, permitan que subsista la actividad minera y se eviten las nefastas consecuencias de paralizaciones y cierre de operaciones”, remarcó.

Seguidamente, añadió, que este esfuerzo “que reclamamos del Gobierno debe tener como contraparte retribuir la ayuda que estaremos recibiendo, poniendo nuestra energía y creatividad al servicio de la estabilidad de nuestro centro de trabajo. Es en esta forma como lograremos c



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