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Miguel de Orbegoso Tudela: Preclaro impulsor de la actividad minera como base de la economía nacional


Recordado como uno de los ingenieros de minas que con mayor acierto supo promover la necesidad de desarrollar la actividad minera en momentos en que atravesaba por una coyuntura desfavorable en el país, don Miguel de Orbegoso Tudela fue un Minero Notable que con inteligencia y ponderación demostró a fines de la década de los setenta e inicios de los ochenta que la minería es la base del desarrollo económico del Perú.

Nacido en Trujillo, capital del departamento de La Libertad, el 25 de diciembre de 1918, realizó sus primeros estudios en el Colegio Seminario San Carlos y San Marcelo de esa localidad, donde también cursó buena parte de la educación secundaria, la misma que culminó en el Colegio Santa Rosa de Chosica, en Lima.

Durante la etapa escolar fue que descubrió su vocación por la ingeniería, específicamente cuando llevó el curso de geología, materia que le generó gran interés y que lo impulsó a ingresar a la antigua Escuela de Ingenieros, hoy Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), de la que egresó en 1941 como Ingeniero de Minas.

De acuerdo con los registros universitarios, formó parte de una de las más brillantes promociones junto con Alfonso Ballón, Alberto Benavides, Luis Camminatti, Miguel Caro Ramírez, Luis Carrera, Silvio Hernández, Carlos Jahncke,  Guillermo Ruiz y Sergio Zúñiga, entre otros.

Una de sus primeras actividades profesionales la desarrolló como miembro del Cuerpo de Ingenieros de Minas, al asumir la responsabilidad de la exploración del yacimiento de sulfato de magnesio del Alto Chicama, en La Libertad.

Tiempo después, se incorporó a Perú Molibdeno y trabajó en la exploración y explotación de minerales de tungsteno en la provincia de Pomabamba en la región Áncash.

Años más tarde, con una mayor experiencia, decidió sacar adelante la mina Algamarca, que se encontraba dentro de una hacienda propiedad de su padre en Cajamarca. La empresa funcionó a partir de 1946 y en 1956 tomó la denominación de Compañía Minera Algamarca, la que presidió y a la que dedicó 60 años de su vida.

También fue miembro del directorio en Minera Magistral, Mina de Tamboras, donde ocupó la presidencia, y Compañía Minera Atacocha.

En su prestigiosa trayectoria, además de empresas mineras, integró los directorios del Banco Wiese, Compañía de Seguros Rímac, Distribuidora de Acero Rápido y Fábrica de Herramientas Nacionales de Acero. Asimismo, ofreció su valioso aporte en organizaciones agrícolas y ganaderas de los departamentos de La Libertad y Cajamarca.

Dada su reconocida capacidad y experiencia en el quehacer minero y afines, entre 1967 y 1969 se desempeñó como director del Banco Minero del Perú, desde donde consolidó su contribución al desarrollo de la minería nacional e hizo gala de una particular visión de futuro del sector como palanca del progreso del país.

Posteriormente, en el periodo 1971-1972, fue elegido presidente de la Sociedad Nacional de Minería y Petróleo, la que condujo en forma acertada en tiempos difíciles para el sector, cuando se estableció la denominada “Reforma Minera” sobre la base de la nacionalización de las empresas privadas.

Minería para el desarrollo
Este Minero Notable fue convocado por el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP) para presidir la XV Convención de Ingenieros de Minas, que se realizó del 14 al 18 de octubre de 1980 en la ciudad de Trujillo.

En la inauguración, don Miguel, en momentos en que el Perú retornaba a la senda de la democracia, afirmó con preclara visión que la minería es la actividad que puede proporcionar en el más corto tiempo posible los recursos que el Perú necesita para su desarrollo económico y social.

“En lo económico, porque no solo proporciona las divisas necesarias para realizar las importaciones de todas aquellas materias primas y bienes de capital que no produce y que le son indispensables, sino también porque genera por su efecto multiplicador el desarrollo de otras actividades”, expresó con contundencia.

Y en lo social, prosiguió, porque es fuente de trabajo en lugares en donde habría muy pocas posibilidades de que se creen centros de labores, promoviendo así a los peruanos a mejores niveles de vida. “Es precisamente por estas razones que el lema de este evento no puede ser más exacto que el de minería, impulsora del desarrollo nacional”, remarcó.

Tras los cinco días del encuentro minero, en el que participaron ponentes de Canadá, Estados Unidos de Norteamérica, España y Francia, entre otros países, en la clausura destacó que las conclusiones se orientaron a lograr la mejor solución a los problemas que afronta la minería, procurando mayores inversiones y una tributación adecuada en la que se conjuguen la necesidad de proveer recursos al erario nacional y la justa retribución que deben tener las inversiones de riesgo, propias de la minería.

“Igualmente, debemos alcanzar una conveniente comercialización de los productos minerales, sin perder de vista que es el productor el dueño de lo que extrae con su esfuerzo; una formación profesional que responda a las necesidades de la minería y sentar las bases de la planificación que requiere el país para desarrollar su producción minera. De esta planificación, que comprende una extensa gama de medidas, dependerá que el Perú incremente substancialmente su producción”, puntualizó.

En ese contexto, invocó al gobierno para que medite serenamente sobre todo lo que se expuso en la convención y dicte las medidas que puedan conducir al crecimiento de la minería nacional, teniendo en cuenta que es factor principal en el desarrollo socioeconómico del país.

Entre las múltiples membresías con las que contó, fue asociado del IIMP e integrante del Colegio de Ingenieros del Perú y del American Institute of Mining, Metallurgical and Petroleum Engineers, (AIME). Además, conformó el Consejo Superior de Minería.

Luego de haber dedicado su vida a la minería, el 2 de mayo de 2013, a la edad de 94 años, dejó de existir este Minero Notable, quien adelantándose a su tiempo avizoró que la actividad minera estaba llamada a erigirse como el pilar fundamental de la economía peruana, como lo es hoy, para sostener un crecimiento que haga posible que nuestro país se convierta en una nación desarrollada en beneficio de todos sus habitantes.




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