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Enrique Monge Gordillo: Metalurgista, maestro e investigador de primer nivel


Entre los ingenieros que han dejado una impronta en el desarrollo de la minería y el procesamiento de minerales en el Perú, don Enrique Monge Gordillo es un Minero Notable que a lo largo de su vida acumuló una vasta experiencia que le valió para convertirse en uno de los más brillantes metalurgistas y hombres de ciencia que ha tenido nuestro país.

Nacido en Lima el 21 de marzo de 1914, fue hijo del Ing. Alejandro Monge Medrano y de doña Mercedes Gordillo de Monge. Su educación secundaria la desarrolló en el Instituto Sabogal del Callao, en donde ya mostraba sus inclinaciones a las ciencias formales.

En marzo de 1931, ingresó a la Escuela Nacional de Ingenieros, la que fue clausurada a los pocos meses por el gobierno del general Sánchez Cerro; sin embargo, en mayo de 1932, un grupo de profesores decidió reiniciar las clases con los estudiantes del primer año en el local de la Sociedad Nacional Agraria.

Un año más tarde se levantó oficialmente el cierre de la Escuela y las clases se reanudaron en el local propio de la calle Espíritu Santo. Allí tuvo entre sus principales profesores a don Germán Morales Macedo, Carlos Lissón, Francisco Alayza, Enrique Larosa, entre otros.

En 1934, fue nombrado ayudante del Laboratorio de Docimasia en su centro de estudios, donde inició sus experiencias en química analítica. Un año después, fue convocado para hacerse cargo del tratamiento de oro y plata en el Cuerpo de Ingenieros de Minas, despertando su ávido interés por la metalurgia.

Formó parte de la promoción de estudiantes de ingeniería del Perú que viajó en misión oficial a Chile, donde conoció la mina de carbón de Lota, la Universidad de Concepción, los altos hornos de Valdivia, la ciudad de Temuco, el volcán Osomo, el lago Llanquihue y Puerto Montt.

De retorno al Perú, junto a su entrañable amigo Ernesto Gastelumendi Velarde, comenzó una de las más fructíferas travesías por el norte, centro y sur del país, que le permitió interiorizar la inconmensurable riqueza natural y cultural de la tierra que lo vio nacer.

Tras culminar su formación profesional como ingeniero de minas, su primera experiencia laboral la realizó en la compañía The Anglo French Ticapampa, que desarrollaba actividades mineras y metalúrgicas cerca de Recuay, en el Callejón de Huaylas, en Áncash. Allí adquirió gran experiencia en la puesta en marcha de una planta de flotación de la que llegó a ser jefe.

Posteriormente, fue convocado por el ingeniero Edgardo Portaro para trabajar en Compañía Minera Atacocha para encargarse de la nueva planta de flotación y completar el depósito de relaves, lo que realizó con singular éxito.

De esta empresa pasó a la Negociación Minera de Tamboraque que, en esa época, tenía planes de sustituir su antigua refinería por una moderna planta de flotación para evitar la contaminación de San Mateo. El Ing. Monte solo necesitó seis meses para completar esta obra, que recibió la venia de don Lizandro A. Proaño.

Después, influido por su tío Juvenal Monge Medrano, incursionó en el sector construcción y participó como ingeniero ayudante en una ampliación del Hospital Dos de Mayo, en la edificación de chalets en la Av. Salaverry y, por último, ya de segundo jefe, en el levantamiento de 44 casas para los miembros de la Mutualista Magisterial, detrás del Hospital Obrero.

Este oficio le sirvió para acumular conocimientos para comprender e interpretar especificaciones y planos, secciones y perspectivas, y transformarlos en obras reales.

Años más tarde, fue superintendente de la Planta de Flotación en Cercapuquio, luego pasó al Banco Minero del Perú, empresa pública creada para fomentar el desarrollo de la industria minera, en la que tenía la función de ofrecer una opinión técnica sobre la viabilidad de los proyectos.

En esta organización, a fines de 1942, fue ascendido a jefe de la Sección Plantas de Beneficio y su primer trabajo fue la ampliación y modernización de la planta de flotación de La Virreyna, y el diseño, construcción y operación de una moderna planta de 150 toneladas por día en la región minera de Huachocolpa, en los límites de las provincias de Castrovirreyna y Huancavelica.

En 1945, don Enrique Monge ingresa a la docencia universitaria y fue nombrado profesor principal de Química General de la Universidad Nacional de Ingeniería y profesor asociado de Geografía Física de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Con fines de mejoramiento y avance profesional, hizo numerosos viajes por América Latina y visitó Chile, Argentina, Brasil y México, y participó en congresos, convenciones y mesas redondas organizadas por diversas instituciones profesionales y académicas.

En 1948, recibió una invitación, a través de la Embajada de Francia, para conocer los laboratorios de investigación científica y tecnológica y las instalaciones de la Charbonage de France, así como termoeléctricas, minas y plantas de lavado de carbón.

Tras haber obtenido su título de ingeniero de minas con la tesis Organización, diseño, construcción y operación de plantas de flotación, siguió estudios de posgrado en la Escuela de Industrias Minerales de la Universidad del Estado de Pensilvania donde recibió el grado de Master of Sciences con la investigación Estudios experimentales sobre lavado de antracita peruana de la Mina La Limeña.

En esa misma universidad norteamericana se graduó de Doctor of Philosophy en 1952, lo que le valió para ser contratado por la firma Chicago Link Belt Company, y en 1955 se convirtió profesor del Departamento de Ingeniería Metalúrgica de la Universidad del Estado de Kansas, en Lawrence, y dictó las cátedras de Concentración de Minerales, Metalurgia Extractiva y Diseño de Plantas.

En esos años también viajó a Francia para realizar estudios sobre la industria carbonífera y recibió un diploma honorífico del gobierno francés por la labor desarrollada. A su retorno al Perú, presidió el Instituto de Fierro y Acero de la Universidad Nacional de Ingeniería y fue decano de la Facultad de Minería.

Por su reconocida trayectoria profesional, en 1962 el Presidente Constitucional de la República, arquitecto Fernando Belaunde Terry, lo invitó a hacerse cargo de la Junta de Control de Energía Atómica en la que desarrolló una encomiable labor a favor de la consolidación de esta importante institución, precedente del actual IPEN.
 
En 1966, tuvo la oportunidad de visitar unidades de desalinización solar en las islas griegas de Salames cerca de El Pirco y de Simis en las vecindades de Rodas. En el mismo viaje recorrió diversas plantas



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