Agregar a favoritos
Recomienda a un amigo
Buscar en la web:
Código asociado:
Password: Perú

 Artículos Técnicos
 La Institución
 El Sector
 Proveedores
 En el Mundo
 Especiales
 Multimedia
 Agenda
EDICIÓN IMPRESA








   
 
Especiales



Enrique Laroza: Visionario impulsor del desarrollo de la ingeniería y educación en el Perú


Entre los ingenieros de minas que, por encima de su labor en las unidades de explotación minera, destacaron por su invalorable aporte al desarrollo de la ingeniería en sus diferentes campos y una apuesta decidida por la mejora de la educación en el país, ocupa un lugar de privilegio don Enrique Laroza, quien con amplia visión incorporó en el Perú la experiencia europea y norteamericana en estos ámbitos del saber científico.

Nacido en la ciudad de Lima un 25 de marzo de 1882, en plena ocupación chilena, realizó sus estudios escolares en el Colegio Espíritu Santo y en el del Dr. José Granda, donde destacó por su inclinación hacia las ciencias formales.

Posteriormente, ávido de nuevos conocimientos, ingresó a la Escuela Nacional de Ingenieros, donde en 1904 culminó su formación como ingeniero de minas junto a Rodolfo Zavala, Guillermo Lostaunau, Pablo Boggio, Ernesto Diez Canseco, Elías Ganoza Bracamonte, Ricardo A. Deustua, Hermilio Cabieses, Juan Yáñez León, Nicolás Arauco y Julio Ribeyro.

Llevado por su inagotable deseo de ampliar su horizonte científico, viajó a Europa para realizar estudios de posgrado en el Instituto Electrónico de Montefiore, anexo a la Universidad de Lieja en Bélgica, donde optó por el título de ingeniero electricista. En su periplo por el viejo continente, se dio tiempo para visitar los más importantes centros mineros, manufactureros e industriales de la época.

Con esta rica experiencia, retornó al Perú en 1908 para desarrollar labores en diferentes unidades mineras; sin embargo, su destino estaba marcado para vincularse aún más al mundo académico y en 1910 se enroló como profesor de su alma mater, la Escuela Nacional de Ingenieros, lo que cambiaría definitivamente el rumbo de su vida.

Por sus renovados conocimientos como ingeniero electricista traídos de Europa y persuadido de la importancia de esa disciplina para el desarrollo de las sociedades, en especial la peruana que arrastraba los embates de la guerra, en 1911 fundó la Sección de Ingenieros Electricistas, que fue pilar para la formación de los futuros cuadros profesionales en este trascendental campo del saber a inicios del siglo XX.

Dada su vasta trayectoria académica, este insigne minero también fue convocado para impartir su cátedra en la Escuela Militar de Chorrillos y la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria.

Reconocido por sus cualidades científicas, fue invitado a conformar la misión que viajó a Cerro de Pasco con el fin de realizar estudios mineralógicos, geológicos y paleontológicos del subsuelo, y visitar las principales minas y metalúrgicas de esa naciente región minera.

Este notable grupo itinerante de profesionales estuvo encabezado por el alemán Gustav Steinmann e integrado también por los ingenieros peruanos José Bravo, Ernesto Diez Canseco, Ricardo Deustua, Juan Yañez, Herminio Cabieses, Pablo Boggio, Guillermo Lostanau, Elías Ganoza, Nicolás Arauco y Félix Remy.

El ministro
Después de más de dos décadas de experiencia tanto en el ámbito profesional como en el sector educación, don Enrique Laroza fue designado director de la Escuela Nacional de Ingenieros, responsabilidad que cumplió con éxito y durante la cual hizo denodados esfuerzos para que el espacio de formación por antonomasia de la ingeniería tenga el lugar de relevancia que le correspondía en la inversión del Estado.

Como rector, entre junio de 1932 y julio de 1943, de la ahora Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), fue invitado por el Departamento de Estado norteamericano para visitar las principales universidades de ese país, donde recogió valiosa información que luego volcó en la mejora administrativa y estructural de su alma mater al servicio del país.

En reconocimiento a esta fructífera trayectoria, durante el gobierno de Manuel Prado Ugarteche, fue designado ministro de Educación Pública, cargo desde el que potenció la enseñanza teórica y práctica de las ciencias en sus diversos ámbitos y en los diferentes niveles formativos.

Representó al Perú como presidente de la Delegación ante el Congreso de Ministros de Educación que se realizó en Panamá, donde presentó su innovadora propuesta respecto de la tecnificación de la enseñanza como base de la formación con excelencia de las futuras generaciones de latinoamericanos.

Como todo hombre de ciencia, no solo se dedicó a la cátedra y a la dirección universitaria y ministerial, sino que en forma paralela escribió numerosos artículos y folletos en los que dejó plasmada su brillante concepción y conocimientos en los campos de su competencia. Así tenemos: Sistema C.G.S. de unidades eléctricas y principios fundamentales en que están basados, Aplicación de las cantidades imaginarias al cálculo de las corrientes alternas y El motor eléctrico de repulsión.

Igualmente, Sobre la teoría de la doble sulfatación de los acumuladores de plomo y el nuevo acumulador Fery, Métodos americanos de tasificación de la energía eléctrica, La electrólisis y la teoría moderna sobre la constitución de la materia y Aplicación del método vectorial al estudio de las corrientes alternas.

Asimismo, escribió Factor de potencia y su influencia en el precio de la energía eléctrica, Curso de electrotécnica general, La influencia de Bélgica en mi vida (publicado en Nueva York), Aplicación del proyector en las guerras y El ferrocarril de Lima a Huacho, entre otros.

Don Enrique Laroza también integró las más prestigiosas instituciones profesionales del momento, como la Société Française de Physique, Sociedad de Ingenieros del Perú, Consejo Superior de Educación, Consejo Superior de Minería y la Asociación de Alumnos Egresados del Instituto Electrónico de Montefiore.

Como un homenaje a tan distinguido científico y educador, a mediados de la década del cuarenta el gobierno le concedió la Orden del Sol del Perú en el grado de Oficial, lo que coronó una dilatada e ilustre carrera profesional, plagada de éxitos y aporte concreto al país.

Este Minero Notable, que traspasó las fronteras de su formación primigenia para convertirse en un emblema de la ingeniería nacional, dejó de existir el 6 de marzo de 1948 en la ciudad de Oceanside en San Diego, California (EE.UU.), dejando de manera visionaria sentadas las bases no solo de la más importante institución académica de su especialidad, sino también de la instrucción educativa basada en las ciencias, tan necesaria para el desarrollo del país.




Otras Notas

Pedro Ly Zevallos: Talento e ingenio para el descubrimiento de depósitos minerales
Julio Pablo Orihuela Gómez: Contribución y capacidad a favor del desarrollo sustentable de la minería
Walter Toribio Casquino Rey: Conocimiento, visión y aporte para una minería más competitiva
Isaac Ríos Quinteros: Visión y talento para promover la formación técnica en minería
Enrique Benjamín Boza Barrios: Competencia y esfuerzo a favor del desarrollo de la minería argentífera
Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz: Eminente científico, visionario y precursor de la minería moderna
Amado Yataco Medina: Capacidad y aporte al desarrollo de la minería de fines del siglo XX
Víctor Raúl Eyzaguirre Parra: Talento y contribución al avance de la minería aurífera en el Perú
Michel Fort Figari: Pionero, investigador y propulsor de la metalurgia peruana


                   PUBLICIDAD
Revista MINERIA lGuia de Proveedores lOpiniones lAnuncie lSuscribase lContáctenos lMapa del Site © Instituto de Ingenieros de Minas del Perú
Derechos Reservados
Sitio desarrollado por: