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Antenor Rizo Patrón Lequerica: Científico e investigador brillante, descubridor del pentasulfuro de vanadio


En la rica historia minera de Perú, hay acontecimientos y personajes que han marcado el curso de su desarrollo y consolidación. Uno de ellos es sin duda don Antenor Rizo Patrón Lequerica, Minero Notable cuya plausible trayectoria alcanzó la cúspide con el descubrimiento del vanadio contenido en una especie mineral nueva que, en honor a sus cualidades como científico e investigador, se denominó rizopatronita.

Nacido el 20 de noviembre de 1867 en la ciudad de Lima, fue hijo de don Antenor Rizo Patrón Aráoz, quien dedicó la mayor parte de su vida a la minería en Cerro de Pasco y Áncash, y la distinguida señora Teodosia Lequerica Hurtado de Mendoza. Finalizada su formación primaria, en plena época de la guerra del Pacífico, fue inscrito en el Colegio Nacional de La Libertad en Huaraz, donde culminó su instrucción secundaria entre los primeros lugares.

Posteriormente, inició estudios en la Escuela de Ingenieros de Lima, en la especialidad de Ingeniería de Minas, donde mostró especial predilección por los trabajos de laboratorio en Química y Metalurgia. Al cumplir veintiún años, realizó su primera incursión profesional en la mina de Carahuacra de propiedad del ingeniero Félix Remy. De allí pasó a Cerro de Pasco, donde se dedicó al laboreo de minas y beneficio de los minerales por el sistema de amalgamación en crudo y estableció una oficina de lixiviación para relaves antiguos. En 1889, por su demostrada capacidad, la Sociedad Minera Backus y Johnston contrata sus servicios para dirigir la Oficina de Ensayos y Laboratorio Químico del Establecimiento Mineral de Casapalca, donde impulsó la instalación de una fundición de plomo y el primer horno para la producción de matas de cobre argentífero.

Cerca de una década después, debido al descubrimiento de la mina Santo Domingo, adquirida por una compañía norteamericana, viajó a las montañas de Carabaya por encargo de un sindicato organizado en Lima, con el objetivo de buscar oro en Puno. Con una amplia y ya reconocida experiencia en la actividad minera, fue contratado por don Eulogio Fernandini para dirigir la moderna planta de Huarancaca, que contaba entonces con una subplanta de preparación mecánica de minerales, una concentradora por flotación, una oficina de amalgamación para minerales argentíferos, una fundición de hornos de cuba para producir matas de cobre y una oficina de lixiviación de bismuto.

Precisamente, al mando de estas labores, descubrió el más grande depósito nacional de bismuto en el cerro San Gregorio, tipificándolo como atelestita, e hizo la perforación del túnel de Colquijirca, entre otras importantes actividades.

El hallazgo
La máxima contribución que realizó don Antenor a la minería y a la ciencia peruana fue el hallazgo de vanadio contenido en una especie mineral nueva, en el yacimiento de mina Ragra de la hacienda Quispe en Cerro de Pasco.

En esa época, según relato del Ing. Alfonso Rizo Patrón Remy, hijo de este ilustre minero, los requerimientos de carbón de la fundición de Huarancaca hacían que se tuviera un constante interés en asegurar el suministro de fuentes lo más cercanas posibles y se empleaba carbón proveniente de la cuenca de Oyón. “Fue en un viaje a caballo de regreso de dicha cuenca que el señor Fernandini acompañado de mi padre hicieron sacar muestras de la mina Ragra, donde también había carbón, tanto del material combustible como de las rocas de caja del yacimiento”, comentó. Cuando las muestras llegaron a Huarancaca, don Antenor observó que entre ellas, además del carbón, había otro mineral negro desconocido. Entonces, de inmediato realizó un análisis cualitativo y se dio con la sorpresa de que contenían una fuerte proporción de vanadio conjuntamente con azufre.

Luego, mediante una serie de análisis químicos realizados en especímenes seleccionados, comprobó que los  porcentajes de los elementos determinados se acercaban tanto al 100% que no había lugar posible a la presencia de oxígeno y otros elementos no determinados en la composición química fundamental de dicho mineral negro. En consecuencia, lo clasificó como un sulfuro de vanadio de fórmula aproximada V2S2. Seguidamente, revisó los libros de mineralogía e industria minera a su alcance y encontró que el vanadio no había sido hallado hasta entonces en parte alguna del mundo en combinación química exclusiva con el azufre, deduciendo, por lo tanto, que se trataba de una especie mineral nueva. Los exhaustivos análisis e investigaciones complementarios efectuados posteriormente a cargo del Cuerpo de Ingenieros de Minas, bajo la jefatura del científico José Julián Bravo, demostraron que se trataba de una nueva especie mineral nunca antes conocida que viene a ser el pentasulfuro de vanadio y a la que, en justo homenaje a su descubridor, llamaron rizopatronita.

A inicios del siglo XX, este mineral era un elemento indispensable para la industria y la construcción porque dotaba de mayor dureza al acero, siendo tal la trascendencia de este hallazgo que mina Ragra se convirtió en la primera productora de vanadio del mundo, representando el 90% de la producción global.

Posteriormente, don Antenor se apartó de la Negociación Fernandini por dos años para desarrollar diversos trabajos de investigación minera en Áncash y en Huánuco. Tiempo después, retomó sus labores en Huarancaca hasta 1920.

De retorno a Lima, con ese espíritu emprendedor e incansable que lo caracterizaba, fundó el Banco Hipotecario del Perú, lo que le valió para que más tarde el gobierno del presidente Leguía le encargue la Dirección General del Banco Popular del Perú, donde también hizo gala de su eficiencia y capacidad profesional. Luego de una brillante trayectoria en la que ofreció un aporte decidido no solo para el desarrollo sino también para el reconocimiento de la minería peruana como una de las más importantes del mundo, este Minero Notable dejó de existir el 7 de julio de 1948 y en reconocimiento a su invalorable contribución el Colegio Nacional Industrial del Cerro de Pasco –el primer centro educativo secundario de la región– lleva su nombre hasta nuestros días como un justo y merecido homenaje a su memoria.

Desde sus inicios, esta escuela se fijó como objetivo formar personal técnico minero y estableció relaciones con empresas del sector como: la Cerro de Pasco Corporation, Negociación Minera Fernandini, Huarón, Atacocha, Vanadium, entre otras, las que facilitaron el acceso de los alumnos a sus instalaciones y apoyaron la creación de un Museo Mineralógico, en honor de tan conspicuo minero peruano.




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