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Acuerdos con comunidades en Canadá y tecnología 3D en diseño de plantas


Masiva concurrencia del 30 de marzo.

Los Jueves Mineros del 30 de marzo y el 4 de abril último, en el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), se trató dos temas de vital importancia para la industria minera. El primero fue el relacionado a los acuerdos con las comunidades canadienses que posibilitan el desarrollo armónico del sector y, el segundo, abordó lo último de la tecnología aplicada al óptimo diseño de plantas concentradoras.

Conferencia del 30 de marzo: “Los acuerdos de impacto-beneficio: la experiencia en Canadá”.

Expositor: MBA Andrés Recalde, especialista en estrategias de desarrollo social y responsabilidad social empresarial.

Presidente de mesa: Dr. Miguel Cardozo, segundo vicepresidente del IIMP.

Antecedentes
Antes que una comunidad aborigen apoye y permita el desarrollo de una mina, esta debe llegar a un acuerdo con el desarrollador sobre cómo los impactos de la construcción y operación serán manejados más allá de lo requerido a través de procesos regulatorios.

En ese contexto, un Acuerdo de Impacto y Beneficio (IBA, por sus siglas en inglés) es un contrato entre una comunidad y una empresa que resulta en el consentimiento o apoyo de los pobladores para la ejecución de un proyecto minero.

El proceso de IBA se introduce en forma voluntaria como complemento a dos procesos regulatorios del gobierno de Canadá:
* Ley de Evaluación Ambiental.
* Normas de Derecho a Consulta con Pueblos Aborígenes.

El IBA inicia como un intento voluntario de llegar a un acuerdo más allá del acceso a la tierra y ha logrado institucionalizarse a nivel nacional. Es extra regulatorio (no legislado) y confidencial.

Aborda un vacío de gobernanza a través de la mitigación de los impactos sociales del proyecto y la entrega de beneficios a las comunidades indígenas locales.

Esto puede hacerse mediante, por ejemplo, cambios mutuamente acordados en el diseño del proyecto, disposiciones mejoradas para mitigar el impacto y permitir la participación de la comunidad en el monitoreo ambiental.

Para algunas empresas ya es una política respetar el derecho de consentimiento de las comunidades afectadas, sin embargo, para el resto, la búsqueda de un IBA tiene valor en el reconocimiento implícito del derecho de la comunidad a consentir la operación minera (manejo de riesgo).

El IBA en el proceso de negociación:

* Respeta la visión comunitaria y los planes existentes de uso de la tierra.
* Respeta Memorandos de Entendimiento y acuerdos previos.
* Se integra con los Estudio de Impacto Ambiental.
* Se logra una comunidad involucrada y consciente.
* Otorga tiempo para negociar y se adapta a las necesidades e intereses locales.

El IBA en el proceso de implementación:
* Promueve la capacitación y la empleabilidad de la comunidad.
* Fomenta el uso racional de los fondos IBA.
* Implica medidas claras de resolución de conflictos.
* Genera la creación de valor compartido, no solo una licencia social negociada.

Para el caso de la realización de exploraciones, el IBA solo requiere de la firma de una Carta de Intención. En la etapa de construcción se suscribe un acuerdo de cooperación o memorando de entendimiento y durante la operación se establecen acuerdos de participación y socioeconómicos.

Entre los esquemas de compensación o beneficios financieros para las comunidades, bajo este esquema se han utilizado los pagos fijos, regalías en base al volumen de producción, regalías en base al valor de la producción, regalías en base a utilidades y participación patrimonial.

Conclusiones de la conferencia
1. En la actualidad es fundamental el establecimiento de un acuerdo y, por tanto, de una relación permanente entre un promotor minero y una comunidad indígena local para limitar, medir y manejar los impactos de las futuras operaciones.

2. Con el IBA se logra superar dos limitaciones del proceso de permisos: un proceso que solo determina la conveniencia de desarrollar un proyecto minero propuesto, y un segundo proceso, donde el ente regulador monitorea los resultados después de la aprobación del proyecto.

3. Mientras el EIA tiene carácter de ser ex - ante y sigue pautas metodológicas precisas y exige que se tome una decisión binaria (si o no) sobre la base de previsiones probabilísticas; la continuidad creada por un IBA asegura que los cambios imprevistos sean identificados y manejados apropiadamente y, por lo tanto, proporciona más seguridad a una comunidad que un sistema creado por el regulador.

4. La Ley de Evaluación Ambiental de Canadá se preocupa por evitar, mitigar y compensar los impactos adversos al medio ambiente, el IBA compensa esa limitación logrando que el impacto social se transforme en una oportunidad de desarrollo para las poblaciones locales.

5. El Gobierno de Canadá no necesita buscar ni cumplir el derecho de consentimiento de las poblaciones aborígenes, dado que la industria minera asume la carga de obtener y asegurar el consentimiento de la población mediante este mecanismo.

6. Mediante el IBA las comunidades aborígenes afirman sus derechos por intermedio de procesos públicos, y cautelan sus intereses a través de negociaciones privadas.

7. Entre las dificultades que presenta este mecanismo tenemos que su implementación es compleja y si bien confirma la entrega de beneficios, no es claro si mejora el bienestar de la comunidad, tiene debilidades en el monitoreo del impacto socioeconómico y manejo adaptativo, así como genera tensión por las crecientes expectativas de la comunidad y por los ajustados márgenes de utilidad de los proyectos mineros.

Aportes del intercambio en sala
El IBA más que un acuerdo estático en el tiempo, es un proceso continuo de acompañamiento del proyecto por parte de la comunidad desde el inicio, que no solo contempla aspectos meramente ambientales si no que aborda los impactos sociales con pautas metodológicas precisas.

Si bien en Canadá no constituyen una obligación legal, es de destacar el nivel de institucionalidad que han alcanzado. Lamentablemente el Perú precisamente adolece de instituciones fuertes y las prácticas de desarrollo de negocios, relaciones comunitarias y temas ambientales no logran la institucionalidad que requieren.

Este mecanismo permite alcanzar un equilibrio aunque este no sea perfecto, debido a la naturaleza misma de los acuerdos entre las partes. En el caso peruano, no existe tal equilibrio y, lo que es más grave aún, no se respeta lo acordado por la intervención de una variable de índole político-ideológica que menoscaba las posibilidades de entendimiento y frecuentemente dificulta la ejecución de lo convenido.

En Canadá, los recursos del subsuelo pertenecen al Estado y los aborígenes tienen derecho a la tierra, sin embargo, para las comunidades lo más importante es que los ingresos que se generen por la actividad minera sirvan para su progreso futuro, más allá del pago por la tierra u otro tipo de interés.

Los acuerdos del IBA contienen una clausula en la que se indica que el proyecto respeta el uso de la tierra por parte de la comunidad para sus actividades ancestrales y rituales, lo que tiene más valor para los pobladores que las tendencias globales de extractivismo o cambio climático.

Para su efectiva aplicación, en Canadá con una subvención de los gobiernos provinciales, las comunidades contratan consultores para tratar la parte técnica y llegar a acuerdos más estables sobre la base del conocimiento, lo que no implica que no haya casos de renegociación, pero son por aspectos muy puntuales.

Las compensaciones del tipo patrimonial o cesión de acciones no son las más recomendables en la medida que requiere de mucho conocimiento legal y financiero por parte de las comunidades, así como experiencia en el mercado de valores. Lo que más se utiliza en Canadá son modelos mixtos de pago fijo y regalías por producción.

En el Perú se pueden aplicar los IBA para complementar los voluminosos EIAs (a veces de hasta 22 mil páginas), de tal manera que se establezca una compensación social que la comunidad considere justa y, de esa manera, valore la inversión que se realizará por los beneficios que le redituará.

Esta metodología logró implementarse y adaptarse con éxito en México, donde no es posible la venta de tierras pues constituyen un bien comunal, sin embargo, en un proyecto aurífero se optó por el alquiler de la zona de explotación a un costo de 2.5 onzas de oro por hectárea cedida al precio promedio de la cotización en Londres, siguiendo un modelo de transacción tradicional en la zona que se aplicaba para otros acuerdos comerciales, lo que finalmente satisfizo a ambas partes.  

Esto último demuestra que existe mucho espacio para la aplicación y adaptación de esta metodología a diferentes realidades, por lo que se constituye en una opción para las relaciones que establecen las empresas mineras en el país. Es más, el Servicio Nacional de Certificación Ambiental para las Inversiones Sostenibles (Senace) viene probando un modelo similar bajo este enfoque cultural.

Tecnología 3D
Conferencia del 6 de abril: “Tecnología 3D para Ingeniería de plantas mineras”.

Expositores: Ing. Pedro Miguel Adriano Flores, jefe de Proyectistas - Administrador Smartplant 3D e Ing. Robert Villanueva Benites, gerente de Ingeniería de Buenaventura Ingenieros, respectivamente.

Presidenta de mesa: Ing. Susana Vilca Achata, directora del IIMP.

Antecedentes
Según el American Institute of Architects (AIA), el 92% de los propietarios de los proyectos considera que la información de diseño es insuficiente para construir, 90% termina con un sobrecosto de más de 10% y el 95% no se culminan a tiempo. A ello se añade, que el 37% de los materiales en la industria de la construcción termina siendo desperdicios, con el impacto ambiental que esto genera.

Esta situación se presenta principalmente por la carencia de un proceso de diseño y ejecución de manera integrada, con el uso de un entorno tradicional basado en un modelo físico. Sin embargo, el avance tecnológico ofrece desde hace algunos años una solución que se basa en el  Building Information Modeling (BIM), que es una metodología de trabajo colaborativa para la creación y gestión de un proyecto de construcción en 3D.

El objetivo del BIM, es centralizar toda la información del prospecto en un modelo de información digital creado por todos sus agentes. De esta forma, supone la evolución de los sistemas de diseño tradicionales basados en el plano, dado que incorpora información geométrica (3D), de tiempos (4D) y de costes (5D), entre otros.
 
El uso del BIM va más allá de las fases de diseño, abarca la ejecución del proyecto y se extiende a lo largo del ciclo de vida de la construcción.

Una de sus principales ventajas, es que permite la detección de interferencias o incompatibilidades mediante paseos virtuales, como por ejemplo, la distancia mínima entre componentes.

Posibilita hacer el análisis del proceso constructivo y de mantenibilidad, y toda la documentación se archiva de manera coherente mediante planos isométricos. Además, permite capturar datos mediante fotometría con drones.

Trabajar con esta tecnología implica un cambio de filosofía y un flujo de información optimizado en diferentes etapas.

Desde 2013, BISA brinda esta tecnología en Perú, con proyectos en todo el territorio nacional, además de participar en el ámbito internacional en países como a Argentina, Guatemala, Ecuador, Colombia y Nicaragua, entre otros.

Conclusiones de la conferencia
1. Este sistema permite la visualización 3D del proyecto en todo momento del proceso.
2. Implica una detección temprana de interferencias.
3. Ofrece mayor comunicación y coordinación interdisciplinaria.
4. Presenta un análisis de constructabilidad y mantenibilidad, entre otros.
5. Proporciona coherencia en los entregables (planos y metrados), más allá de las modificaciones.
6. Permite fundamentalmente un mayor nivel de exactitud.

Aportes del intercambio en sala
Esta tecnología que puede aplicarse a cualquier tipo de planta, está en capacidad de sacar hasta mil planos de la obra, de acuerdo a la necesidad de cada usurario.

Algunas empresas al inicio se muestran reacias a la implementación de este sistema, sin embargo, cuando aprecian sus ventajas hacen suya esta innovación.

Con la aplicación de esta metodología, durante el proceso de construcción se minimizan o eliminan las interferencias, que de no identificarse significan más tiempo y, por ende, mayores costos de inversión.
 
Este software, con el uso de herramientas de inteligencia artificial, permite estimar, por ejemplo, el volumen del concreto que se requiere en forma automática, así como el material y su densidad no solo en la parte civil sino también en aspectos estructurales.

La utilización de este sistema, que es un modelo virtual compatibilizado, permite controlar todo el ciclo de construcción del proyecto y brinda un diseño integrado entre todas las especialidades.
 
Con el Know how de Bisa en la implementación de este programa en 3D, ahora pueden aplicar esta tecnología con un ahorro de costos de entre 10% y 15%, lo que trasladan a sus clientes y constituye una ventaja comparativa para la empresa. 




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