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“PARA DAR UN SALTO EN COMPETITIVIDAD MINERA ES PRIORITARIO ATENDER EL TEMA DE LOS PERMISOS Y LA REGULACIÓN”

En la presentación inaugural del Ciclo de Conferencias de los Jueves Mineros 2020, el Econ. Gonzalo Tamayo, socio de Macroconsult y exministro de Energía y Minas, el 30 de enero ofreció la ponencia “Índice de competitividad de la industria minera”, en la que sostuvo que para avanzar en mejoras en el sector que den resultados en el corto plazo, es prioritario atender el tema de los permisos y la regulación. 

En esta oportunidad, presidió la mesa de honor, el Ing. Roberto Maldonado, segundo vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP).

El Indicador de Competitividad Minera (ICM), es un producto conjunto entre el IIMP y Macroconsult, en el que participaron, entre otros, Marita Chappuis, especialista en temas mineros; Rafael Lengua, en los aspectos legales y procedimientos en distintas jurisdicciones, y Fernando Castillo, que abordó la parte social.

La tarea fue incorporar los elementos que intervienen en un proyecto hasta que se convierte en una mina y su relación con los Estados donde se encuentran y el entorno social e infraestructura, siempre con datos objetivos.

Algo similar es el Índice Fraser, que seguramente se presentará en el PDAC 2020 de marzo próximo, pero en ese caso se elabora en base a encuestas que reflejan percepciones temporales, por lo que es posible que Perú baje en este indicador, en especial por lo ocurrido con el proyecto Tía María y la paralización de Las Bambas, por el impacto que esta última representa.

No queremos compararnos con ese indicador, en la medida que no trabajamos con percepciones sino con estadísticas oficiales. Cuando se elabora un índice de esta naturaleza, tenemos que hacernos dos preguntas: ¿qué tipo de fuentes se usan? y ¿si es replicable a nivel metodológico, si es auditable, actualizable periódicamente y si es representativo y ubica al Perú con relación a los más importantes países mineros?

En tal sentido, se eligió a las naciones que conforman la Alianza del Pacífico: Chile, Colombia y México, además de Australia, Canadá y Sudáfrica, que tienen reservas y una producción minera importante en el ámbito global. 

En este punto, es de destacar que por su trascendencia se consideraron las jurisdicciones de British Columbia en el caso de Canadá y Queensland por Australia. 

Uno de los principales temas que tomó en cuenta el ICM es el relacionado al Potencial geológico, que aborda lo concerniente a cómo se mueven las exploraciones y la relación producción y reservas, y el tiempo de agotamiento de las mismas.

En ese marco, tenemos un alto potencial geológico por nuestra geografía y, en un rango del 1 al 10, obtenemos 4.7 puntos, situándonos delante de Chile (3.9), México (3.7), Sudáfrica (3.3) y Colombia (1) y solo detrás de Australia (10) y Canadá (4.9).

Como segundo aspecto se analizó la Política tributaria, no solo la específica aplicada al sector minero, sino toda la que impacta en un proyecto. Cada país tiene diferentes tipos de impuestos y mecanismos de recaudación. La idea fue comparar un mismo proyecto en diferentes jurisdicciones y ver dónde es más o menos rentable.

En ese contexto, se tomó como base al proyecto Quellaveco, se aplicó un modelo financiero sencillo y se diferenció por las tasas tributarias en la totalidad del esquema impositivo. Se comprobó que todos tienen depreciación acelerada, sin embargo, no distribuyen utilidades.

Es así, que la Tasa Interna de Retorno en Perú fue de 14.5%, con lo que se ubica por debajo de Sudáfrica (15.2%), Australia (15.3%), Chile (15.8%) y Canadá (16.4%), y por encima de Colombia (14.2%) y México (13.7%).

Con estos resultados, se puede concluir que nuestro país está alineado al estándar en materia tributaria y se ubica en quinto lugar en este aspecto, por lo que es necesario desmitificar que el régimen tributario del Perú tiene exoneraciones que favorecen a las empresas, en realidad Australia, Canadá, Chile y Sudáfrica, dan un tratamiento impositivo más beneficioso.

Otro asunto que se ha tomado en cuenta es el de Infraestructura, que es fundamental para los proyectos dado que requieren transportar no solo los materiales para la construcción e insumos sino también los concentrados.

Entre otros, se analizó la distancia de las minas hasta el puerto más cercano y la altitud donde se ubica la operación, y se comprobó que las minas peruanas enfrentan una geografía más adversa que sus pares de otras jurisdicciones. La solución logística pesa mucho en términos de la economía del proyecto y hasta mayores o menores riesgos de interrupción por diferentes razones.

Además, se identificó que el mayor reto está en la infraestructura de transporte terrestre, donde el uso vías férreas se ha quedado en el tiempo y, en carreteras, estamos detrás de varias naciones, por lo que el país se ubica en el último lugar. 

Por el contrario, es de destacar la capacidad y calidad de los puertos desde donde se exportan los concentrados, que le permiten a Perú ubicarse en el segundo lugar, solo detrás de Chile. Matarani, es uno de los más modernos de América Latina y de los más importantes del mundo, por el volumen de carga de cobre desde un solo punto. 

En energía, el exceso de oferta actual, que irá desapareciendo paulatinamente, hace que los precios sean bastante ventajosos, sin embargo, esto no será así en la próxima década, por lo que debemos trabajar en esta ventaja para no perderla. 

En general en Infraestructura, Perú se ubica en el último lugar con 1 de puntaje, siguen: México (3.1), Colombia (3.5), Chile (6.5), Australia (8.5), Sudáfrica (9.5) y Canadá (10).

En cuanto a Instituciones y regulación, en nuestro país se requiere de equipos legales para sacar los proyectos, siendo importante la variable plazos y la cantidad de instituciones que participan en el proceso. Los permisos para exploraciones sencillas, últimamente se han incrementado y demoran dos años, sin embargo, en Chile menos de uno, sin tomar en cuenta otras jurisdicciones donde aún se otorgan en menos tiempo. 

El número de instituciones también se ha multiplicado, pero lo que más complica en Perú es que los plazos no se respetan en la práctica, en conjunto a través de la proliferación de instrumentos y plazos, más los incumplimientos, hemos quedado a la zaga.

Por ejemplo, es el caso del proyecto Tía María que, pese a tener el permiso de construcción, no puede hacerlo efectivo por lo menos hasta que culmine este gobierno. Ese tipo de autorización no existe en otros países, sino que una vez aprobado el instrumento ambiental, el inversionista decide cuando construir e informa a la autoridad. 

Nuestros mecanismos de resolución de conflictos no son de lo mejor, y no terminan donde debieran, es decir, en el Poder Judicial, se han desinstitucionalizado, y se resuelven vía la toma de carreteras y mesas de diálogo, debido a la debilidad institucional. 

En este indicador, Perú también es último con 1, superado de lejos por Chile (5.56), Colombia (6.2), México (6.6), Canadá (9.6), Sudáfrica (9.9) y Australia (10). 

Finalmente, en Entorno social, debe advertirse que la mayoría de proyectos mineros en nuestro país se desarrolla en áreas de elevada pobreza. En general, solo superamos en PBI per cápita a Sudá-frica y, en cantidad de población rural, también solo esa nación tiene más habitantes que viven en el campo.

En Índice de Desarrollo Humano estamos por encima de Colombia y Sudáfrica, y empatamos con México; mientras que respecto a Estado de Derecho nos ubicamos mejor que Colombia y México.

Salvo Chile que tiene un reporte de conflictos similar al peruano, que publica la Defensoría del Pueblo, no existen informes similares en otros países, sin embargo, si se registran desentendimientos entorno a la minería en México y Canadá, aunque con una duración limitada por el efecto de la institucionalidad en su resolución. 

En este aspecto, Perú suma 1.4 al igual que México y está por delante de Colombia (1). Nos superan Sudáfrica (3.3), Chile (5.9), Canadá (9.2) y Australia (10).

Al hacer un análisis conjunto de los cinco componentes, si comenzamos bien con lo geológico y en términos tributarios, por efecto de los otros indicadores quedamos finalmente penúltimos, lo que significa que tenemos un importante potencial geológico, pero no podemos alcanzar el nivel que deberíamos como productores mineros.

De esta manera, el Indicador de Competitividad Minera en 2019, ubica en primer lugar a Australia con 9.3, le siguen: Canadá (7.6), Sudáfrica (5.5), Chile (5.1), México (3.6), Perú (3) y Colombia (2.3).

Esta información, permite inferir que si Perú tuviera la infraestructura de Chile, mejoraría una posición; si la regulación estuviese al nivel del vecino del sur, los desplazaríamos del cuarto lugar, y si añadimos prácticas institucionales como Canadá, estaríamos en mejores condiciones de aprovechar la minería.

En tal sentido, en la medida que perfeccionar la infraestructura es un tema que toma más tiempo y en la realidad cada proyecto desarrolla sus vías y accesos, para dar un salto más rápido en competitividad es prioritario atender el tema de los permisos y la regulación.  

Este año, es particularmente importante por ser preelectoral. Cuando uno mira el número de trabajadores formales en minería, se cuenta con unas 250 mil personas, cuyas familias en promedio tienen cuatro integrantes, es decir, existe un millón de peruanos que se beneficia directamente de la actividad minera, sin tomar en cuenta a la gran masa de informales.

Cuando vemos los resultados de las últimas elecciones, por ejemplo en mi tierra natal Cusco, nos generan preocupación, pues mucha gente tiene fe en la no minería, pese a que representa el 33% de la demanda eléctrica nacional; en el sur, el 30% del consumo de diésel; el salario medio que otorga es casi tres veces el promedio nacional; significa el 62.2% del volumen de exportación; 35.5% excluyendo las ventas al exterior de hierro, y el 20% del impuesto a la Renta corporativo.

En ese contexto, frente a los grupos que tienen fe en la no minería, el millón de personas que se benefician de ella, están en condiciones de encontrar los caminos para pronunciarse a favor del desarrollo de nuestro potencial minero.

Aporte del intercambio en sala

ν El presidente de mesa comentó que el ICM es uno de los estudios que el IIMP ha impulsado junto al relacionado a los beneficios micro y macroeconómicos de la minería en el Perú, entre otros, sin embargo, pese a ese esfuerzo, es necesario ampliar los espacios de comunicación.

ν Con relación a si la mayoría de peruanos considera que somos un país minero, el expositor sostuvo que no existe una respuesta única, pero debemos tomar en cuenta que cuando a un niño de 11 años se le preguntó ¿cuál es el producto del mercado más cool?, este respondió: Tesla, porque esos vehículos no hacen daño al medio ambiente.

Esto quiere decir que hay una interiorización de esa temática, pero encierra una complicación en el sentido que el petróleo se ve como una mala palabra, sin embargo, sobre el gas que es algo similar, no se dice lo mismo. Debemos evitar que minería se vea a futuro como una mala palabra, y eso tiene que ver con educación, campañas no solo de como los minerales indicen en la vida sino también como su producción genera bienestar en un millón de personas frente a la gente que tiene fe en que no debe haber minería. Es necesario recuperar el orgullo por la actividad minera, como sucede en Chile, donde el poblador medio admira y respalda la posición de su minería.

En la Comisión para el Desarrollo Minero Sostenible, los representantes de ONG ambientalistas, así como los trabajadores del gobierno, manejan poca información sobre la realidad minera del país. Por otro lado, los pasivos ambientales a nivel nacional generan una mala imagen que afecta a la minería.

ν Con relación a la competitividad del recurso humano, no se incluyó en el ICM, dado que no había forma de compararlo. Fraser si lo hace y resalta que Perú tiene mano de obra calificada, la que también exporta. En la actualidad, la minería es una fuente importante de movilización social, en la medida que la gente que estudia en universidades públicas, por su éxito profesional, alcanza un mejor estatus de vida junto a su familia.

ν La tecnología hará que la minería cambie mucho, y las universidades no están tomando nota de esa situación. En términos de investigación y desarrollo de clústeres, nos falta bastante. Arequipa lo ha logrado y tiene condiciones para ser un centro minero importante, sin embargo, Chile nos lleva ventaja. En I&D nos falta mucho, PERUMIN es uno de los pocos espacios de intercambio académico.

ν A futuro podría desarrollarse un indicador regional, para comparar no solo entre las zonas mineras o no, sino internamente en ellas mismas en diferentes tiempos, como el caso de Cajamarca que hace 10 años tenía más potencial que Arequipa y ahora es totalmente lo contrario.

ν Es fundamental incorporar a la minería en los planes de largo plazo, pero ni en el Ceplan, que tiene la responsabilidad de mirar hacia el futuro, ni en el Acuerdo Nacional, existe una reflexión significativa de la trascendencia de la minería en el desarrollo del país.


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