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FRANCISCO SOTILLO PALOMINO: ESFUERZO, TALENTO Y DEDICACIÓN EN LA FORMACIÓN DE PROFESIONALES MINEROS

De los ingenieros de minas que no solo destacaron en su labor en las operaciones mineras sino y, sobretodo, en la formación las futuras generaciones de profesionales y el impulso de la investigación, destaca don Francisco Sotillo Palomino, Minero Notable, de una inagotable contribución desde las aulas universitarias para contar con recursos humanos cada vez más competitivos en el sector.

Nacido en Lima el 19 de septiembre de 1924, tras concluir sus estudios de educación primaria y secundaria, se desempeñó como obrero en la mina Sol de Oro (Ica) en 1942, ocupación que fortaleció aún más su vocación minera.

Siendo joven ingresó a la Escuela Nacional de Ingenieros, de cuyas aulas egresó en 1947 como ingeniero de minas, graduándose el 4 de junio de 1948, junto a los distinguidos profesionales: Óscar Arrieta Perret, Víctor Bragagnini Alonso, Luis Bulnes Méndez, José Camino Rouillón, Óscar Chirinos Mendoza, Enrique Dall’orto Falconí, Augusto Fernández Oberti, Enrique Maldonado Yáñez, Carlos Rabines Cárdenas y Luis Sánchez Bazalar. 

Inició sus labores como ingeniero auxiliar en la mina La Paccha, en Buldibuyo (La Libertad). Un año más tarde y hasta 1949 pasó a ser ingeniero asistente del superintendente general en las minas Colquijirca y Cerro de Pasco de la Negociación E. Fernandini, y llegó a ser ingeniero superintendente de minas en el Consorcio Minero del Perú. 

Posteriormente, entre 1950 y 1960, desempeñó diferentes cargos en unidades mineras en el ámbito nacional, es así que fue administrador general en la Compañía Minera San Juan de Lucanas, Otoca y Los Incas (Ayacucho) y en Minas Sol de Oro y Saramarca (Ica), e ingeniero administrador por encargo del Ministerio de Fomento en Nasca (Ica), Yauri (Cusco), Puquio y Lucanas (Ayacucho). 

Del mismo modo, fue proyectista y ejecutor de los estudios de represamiento de agua para irrigar los valles de Nasca (Ica) y Acarí (Arequipa); constructor del Observatorio Meteorológico de Iruro y la red pluviométrica correspondiente; autor de los estudios aerofotográficos de esa zona y del trazo de la carretera de Iruro, Huanca y Víctor Fajardo (Ayacucho).

Tiempo después, fue consultor del Consorcio Minero del Perú, Consorcio Minero Los Balkanes y de Minera La Nacional. Además, recibió la invitación del ministro de Minas de Bolivia, Juan Lechín, para una visita de estudio a las unidades nacionalizadas en ese país. 

Toda esta prolífica trayectoria, no fue óbice para que don Francisco en forma paralela ejerza la cátedra universitaria en la facultad de Ciencias Básicas y Nucleares de su Alma Mater, ya que en sus años de estudiante fue asistente y jefe de prácticas del curso Geometría analítica en la Escuela Nacional de Ingenieros.

Progresivamente, la actividad docente y de investigación cobró mayor importancia en el quehacer de este ilustre ingeniero y asumió la dirección del colegio preuniversitario de la ya constituida Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), fue catedrático principal de Análisis matemático del departamento Preparatorio y Admisión, y fue ascendido a Profesor Principal de la Facultad de Minas.

Por esos años, fue enviado a los Estados Unidos de Norteamérica por la Fundación Ford, con el fin de realizar estudios especializados de Medición de pruebas educacionales en el Educational Testing Science Princeton, en New Jersey.

A su retorno, fue nombrado Catedrático Secretario y Coordinador de Actividades Académicas de la Facultad de Minas de la UNI, así como director de Admisión en esa casa de estudios superiores.

Para cimentar su ya bien lograda experiencia, a invitación de la Universidad Nacional Autónoma de México y el American Smelting Company (Asarco), visitó las principales operaciones mineras, fundiciones y refinerías del país azteca.

En 1968, asumió la jefatura del departamento de Minas de la UNI, cargo que ocupó en varias oportunidades. También fue nombrado presidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad Nacional Técnica del Callao, miembro de la Comisión de Evaluación de la Plana Docente de la Universidad Nacional del Centro por encargo del Consejo Nacional de la Universidad Peruana, secretario ejecutivo de la anterior Universidad Peruana de Ciencias y Tecnología Ricardo Palma. 

Impulsor del conocimiento

Su visión integral de la formación superior en el país, le permitió integrar la comisión encargada de presentar el proyecto de Reglamento Orgánico del Código de Minería y ser presidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad Nacional de Tacna, desde 1971 hasta 1974. 

Además, participó en la evaluación y desarrollo de la planta docente de las universidades nacionales de Tacna Puno, Cusco, Ayacucho, lca y Piura, donde orientó el desarrollo de los programas de minería, metalurgia y geología. 

A mediados de la década del ’70, representó a la UNI ante el Sistema de la Universidad Peruana y al Consejo Nacional de Investigación en diferentes eventos científicos y técnicos tanto a nivel nacional como internacional. 

En este lapso, don Francisco advirtió la necesidad de impulsar la organización de seminarios y cursos de posgrado, como el I Seminario de Administración Financiera, I Seminario Nacional de Geoestadística y Evaluación de Yacimientos, y los cursos internacionales de Transformaciones de fase y truncamientos térmicos, Solidificación controlada de eutécticos binarios y Soldadura con proceso de solidificación.

Asimismo, el ciclo de conferencias sobre Mecánica de rocas en la minería, curso de Preparación y evaluación de proyectos de inversión para el sector minero, Seminario de Investigación y Desarrollo de Técnicas para el Planeamiento de Minado a Ciclo Abierto y preparación del Seminario sobre Potencial Minero Aurífero del Perú y Técnicas de Minería Hidráulica.

Durante 1976 a 1978, fue representante del Sistema de la Universidad Peruana ante la Comisión Multinacional de Evaluación de los Recursos Carboníferos del Perú y el consejo directivo del Instituto Científico y Tecnológico Minero, cuando presidía esa entidad don Alberto Benavides de la Quintana. 

También representó al Consejo Nacional de Investigación ante el Comité Internacional de Correlación Geológica, organismo en el Perú de la Unión Internacional de Geología de la Organización de las Naciones Unidas y en la Comisión Multisectorial de Minería Oceánica. 

En 1977, cuando era rector de la UNI, el Ing. Enrique Rivva López, y se institucionalizó el trabajo de investigación y difusión que se venía haciendo sobre la historia de esta universidad, don Francisco participó en la creación del Centro de Investigaciones Histórico-Tecnológicas, junto al profesor de Ciencias, Ing. Gerardo Ramos Cabredo.

En el ámbito institucional, entre 1972 y 1973, cuando presidía el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, el Ing. Guillermo Flores Pinedo, fue protesorero e integrante de la Comisión de Publicaciones de la revista Minería que dirigía don Mario Samamé Boggio, junto a David Ballón Vera, Luis Briceño Arata, Miguel Caro Ramírez, Guido Del Castillo, Manuel Galup, Hernando Labarthe, Georg Petersen, Daniel Rodríguez y Antonio Tord.

Precisamente, siendo una sus preocupaciones principales la difusión de lo último de la tecnología aplicada a la actividad minera, escribió sendos artículos en diversas publicaciones especializadas y se vinculó con entidades de América Latina, como la Comisión de Energía Atómica de Argentina y Brasil y centros de investigación minero-metalúrgicos americanos. 

Con ocasión de la celebración del Día de la Minería en 1976, en un discurso ofrecido ante un nutrido grupo de profesionales expresó su seguridad en que “las generaciones futuras superarán plenamente los logros y las metas que tan notables, esforzados y distinguidos profesionales alcanzaron a lo largo de su quehacer minero en estos últimos 150 años, por el avance que registra la tecnología. Para la juventud estudiosa de minas es este nuestro mensaje y el reto a lograr”.

Su visión integral del sector, le permitió inferir semejanzas geográficas, idiomáticas y económicas entre los países de la región, que también compartían problemas sociales y educativos similares, por lo que llegó a formular el proyecto de una escuela de posgrado de la Ciencia de los Minerales en la comunidad Andina.

Luego de ofrecer más de 50 años de su esfuerzo y dedicación a la actividad minera y la formación de los futuros profesionales de las ciencias de la tierra, así como a la investigación y la tecnología de vanguardia, dejó de existir este Minero Notable, quien supo plasmar una impronta como ejemplo de proyección hacia un futuro con mayor conocimiento científico para que la minería sea cada vez más competitiva.


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