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CARLOS BASADRE GROHMANN: CAPACIDAD E INGENIO AL SERVICIO DE LA MINERÍA Y LA FORMACIÓN DE LOS FUTUROS PROFESIONALES

De los ingenieros de minas que tuvieron la responsabilidad de trabajar en la reconstrucción del país tras la Guerra del Pacífico, destaca don Carlos Basadre Grohmann, Minero Notable, quien no solo aportó en el ámbito de su profesión en el sector público y privado sino también desde la academia siendo uno de los docentes fundadores de la facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). 

Nacido a fines del siglo XIX en la ciudad Tacna, fue hijo del ingeniero y político Carlos Basadre Forero y hermano mayor del reconocido historiador Jorge Basadre Grohmann.  

Después de concluir sus estudios de educación primaria como también los de secundaria en el departamento más al sur del Perú, persuadido por la profesión de su padre, viajó a Lima con la finalidad estudiar ingeniería. 

Es así que ingresó a la entonces Escuela Especial de Ingenieros Civiles y de Minas del Perú (hoy Universidad Nacional de Ingeniería), conocida como Escuela de Ingenieros, en cuyas aulas recibió de sus maestros la experiencia y cultura científica de su tiempo, culminando su formación profesional en 1911 con el título de ingeniero de Minas.

Formó parte de una destacada promoción que también integraron Augusto Cabrera La Rosa, Juan Carhuayo, Dante Castagnola, José de la Puente, Pedro García Castañeda, Jorge Gardini, Luis Marzano y Suárez, Acidalio Ortíz Silva, Víctor Philipps, Edgardo Portaro, Luis Solís García, Arturo Tolmos, Enrique Torres Belón y Federico Villar.

Tras su paso por las aulas universitarias, laboró en diversos asientos mineros del país, hasta que conoció al Ing. Jacobo Kraus en los proyectos de las obras portuarias en el Callao, quien lo eligió para viajar a Europa con el fin de perfeccionar sus conocimientos.

Sobre este pasaje de su vida, su hermano Jorge escribiría: “el ingeniero Jacobo Kraus, que vino a hacer estudios en el Callao y en Matarani hacia 1914, lo escogió para llevarlo a Holanda y así resultó un experto en problemas portuarios”.

De retorno al Perú, y conocedor de los más modernos adelantos científicos de inicios del siglo XX, es bien acogido en el Cuerpo de Ingenieros de Minas. En esa oportunidad, efectuó valiosos estudios de la región minera del sur del país. Muchos de los cuales han sido punto de partida para otras investigaciones.

En ese contexto, en 1918 publicó el informe “Estado actual y porvenir de la industria minera en los departamentos del sur”, donde resalta la riqueza de los yacimientos de Toquepala y Quellaveco, el primero que aporta hoy con más de 100 mil toneladas de cobre por año y el segundo en plena construcción.

Dadas las necesidades del país que vivía la época de la post Guerra del Pacífico, se le reconoce también su contribución en la realización de obras de agua e irrigación, fundamentales para incrementar la agricultura en el sur peruano. 

En 1922, ya reconocido y estimado en el sector minero, se incorporó a la Dirección de Minas y Petróleo, recientemente creada al interior del Ministerio de Fomento y Obras Pública, y que se constituye en el antecedente del actual Ministerio de Energía y Minas.

En esta entidad del Estado estuvo hasta 1938, tiempo en el cual desarrolló múltiple y fecunda actividad y fue el impulsor del Reglamento de Delegaciones, Confecciones de Planos Catastrales, Peritajes Importantes y Trabajos para las Explotaciones Mineras.

Tiempo después, pasó al Departamento de Muelles y Puertos del Ministerio de Fomento y Obras Públicas, en cuyo desempeño destacó por su experiencia europea en esos menesteres, lo que le permitió hacer un encomiable aporte.

La Enciclopedia

En forma paralela a su fructífera trayectoria profesional, este Minero Notable se dio tiempo para dedicarse a la labor docente, y desde 1928 dictó los cursos de Topografía general, Topografía subterránea, Astronomía y Geodesia e hidráulica agrícola en su alma máter.

En la Escuela de Ingenieros, patentizó lo mejor de sus experiencias y conocimientos con sencillo y preciso lenguaje, que le permitió no solo llegar a sus alumnos, sino también ser querido por ellos.

Al respecto su hermano Jorge escribía: “Carlos era muy inteligente, muy culto y muy fino, capacitado en minas, puertos, astronomía y geología. ´La Enciclopedia’ lo llamaban sus alumnos cuando llegó a ejercer la docencia en su ‘Alma Mater’, muchos de ellos en actividad ahora”

También ocupó la cátedra de Química analítica en la facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, durante los años 1928 a 1930, y fue profesor fundador de la facultad de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) en 1933, cuando era rector de esa casa de estudios superiores don Jorge Dintilhac.

Este honor lo compartió con los destacados profesionales: Carlos Alayza Roel, Manuel Almenara, Alberto Álvarez Calderón, Jorge Álvarez Calderón, Federico Basadre Grohmann, Héctor Boza, Luis Díaz, Cristóbal de Lozada y Puga, Ricardo de Jaxa Malachowski, Juan Portocarrero, José Rafael de la Puente, Jorge Félix Remy, Augusto Umlauff, Ricardo Valencia y Héctor Velarde Bergmann.

“Considero deber ineludible, agradecer y felicitar por el acierto que han tenido al escoger tan brillante cuerpo de profesores para fundar la Facultad de Ingeniería; haciendo extensivo este agradecimiento a los señores Ingenieros que han aceptado con generoso desprendimiento la importante tarea de conducir a la juventud que acuda a la nueva Facultad universitaria, a costa de su sacrificio personal en aras de la noble misión que incumbe a nuestra Universidad en el progreso y en el desarrollo de la cultura en este amado país”, manifestó el rector Dintilhac. 

Otra de las facetas de este ilustre ingeniero fue la realización de investigaciones que publicó en diferentes boletines y revistas de instituciones como el Cuerpo de Ingenieros de Minas, la Dirección de Minas y Petróleo, la Sociedad de Ingenieros del Perú y la Escuela de Ingenieros.

Fue precisamente en esta última, en la que destacó por sus publicaciones en el Boletín de Minas, Industrias y Construcciones, junto a personajes de la talla de Michel Fort, Carlos Lissón, Federico Fuchs, Alberto Noriega y Jorge Broggi, entre otros.

Según un informe presentado por Fort en 1915, la distribución de este boletín era la siguiente: en el Perú, 229 ejemplares; en América, 101, y en Europa, 173, lo que hacía un total de 503, y llegó hasta mil en 1920, por su calidad y creciente demanda.

Los temas que se publicaron, como consta en el primer tomo de la Historia de la UNI, estaban principalmente referidos a las industrias del país, a la difusión de los métodos modernos de explotación de los recursos naturales, artículos sobre metalurgia y minería e informes importantes realizados por los alumnos, etc. Igualmente, ocupaba sus páginas una sección oficial en la que se incluían los decretos del Gobierno relativos a la escuela y a la explotación minera en el Perú. 

Entre los primeros títulos que escribió don Carlos, destaca Topografía general y Naturaleza geológica de las tierras de la Costa.

Siendo muy reconocido en el medio minero, formó parte de las instituciones más representativas del sector, es así que fue miembro de la Sociedad Geológica del Perú, del Cuerpo Técnico de Tasaciones, la Sociedad Geográfica de Lima, la Sociedad de Ingenieros del Perú y el Instituto de Ingenieros de Minas del Perú (IIMP), en sus primeros años. 

Luego de tan conspicuo aporte al desarrollo minero, de la academia y el país, el 22 de abril de 1948 dejó de existir este Minero Notable, cuya capacidad y conocimiento lo llevó a formar parte de esa pléyade de ingenieros que con esfuerzo coadyuvaron a la reconstrucción de un Perú golpeado por la guerra, que pudo levantarse y hoy goza de una de las economías más estables del mundo.


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